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Las aventuras con mi prima montada sobre mí (Parte II)
Fecha: 13/02/2024, Categorías: Incesto Autor: Herman5, Fuente: CuentoRelatos
Mi prima es una exquisitez y yo me la estaba comiendo: la hija mayor del hermano de mi madre. Luego de haber comenzado a frecuentar nuestros encuentros para coger a todas horas, tanto a la luz del día, como en la oscuridad de la noche, ahora era también momento de cuidar que nadie nos descubriera, pues aunque ella vivía sola y yo aún con mis padres, no faltaba el impertinente que llegara a molestar a su casa sin avisar, donde cada vez que podía le exprimía sus chichis que por la excitación le brotaba calostro que yo chupaba como un bebé y, en realidad era su bebé porque mi prima me preguntaba "¿vas a querer tu lechita?" y yo decía que sí y me acercaba a ella para succionar una de sus tetas, mientras que con la otra mano le apachurraba la otra o bien le metia el dedo en su rica vagina que para ese momento ya chorreaba y yo más la manoseaba junto a sus pelitos, ah, ¡como lo gozaba!, y cómo no, pues mi prima es una mujer completa, una hembra hermosa que estaba siempre dispuesta a recibir mi verga y a montarme a la hora que sea. Creo que nadie sospechaba lo que hacíamos en realidad y me refiero a la familia porque un día fuimos a la playa todos juntos cuando ella se puso un diminuto traje de baño color rojo que gocé mucho al vérsela puesto y mientras bebía una cerveza pensaba: "ay, todo lo que me estoy comiendo" y lo pensaba más cuando se metía al mar y la veía salir caminando sobre la arena con su bamboleo que me hacía admirar sus hermosas piernas, en realidad estaba ...
... excitado ya y, si no hubiera nadie ahí ya estaríamos comiéndonos, pero no, ahí estaba mi madre, quien en ese paseo me pidió que le diera un masaje a mi prima que porque según se sentía tensa de la espalda (todo mundo sabía que yo podía dar masajes) y así, sentada mi prima sobre la arena y, sin pensarlo, me puse detrás de ella y comencé a sobar su espalda y hombros tratando de ser profesional, pero no podía, estaba ante el anhelo de mi apasionante lujuria, por lo que cuando ella cerraba los ojos y estando la familia frente a nosotros aproveché para bajar mi mano y meterle la mano debajo de su bikini y tocar su culo, meterle el dedo en su hoyito, masajear sus nalguitas, esas nalguitas que tantos besos le he dado. Creo que nadie se dio cuenta de cómo me estaba aprovechando de ella. Los días pasaron luego de eso y transcurrieron con un deseo que no se calmaba, creo que en el fondo teníamos algo de remordimiento por lo que hacíamos y picar o coger, no lo hablábamos abiertamente, simplemente era pedido con un "¿Te puedo acompañar a tu casa?", donde yo terminaba debajo de ella y ella montada sobre mí, gimiendo como un animal en brama, yo con la verga deslechada. A veces terminábamos y descansábamos un poco para regresar nuevamente a otra metida de verga, batidos en nuestros sudores, nuestras salivas impregnadas en nuestros cuerpos. A mí me encantaba mamarle su ponchito, su vagina, chupar sus pelos púbicos, mientras de reojo veía como cerrando sus ojos gozaba la muy puta de lo que ...