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Carla: Tío, padre, hermano y yo, fiestón familiar
Fecha: 14/02/2024, Categorías: Incesto Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos
... exclamación fue: Carla! No podés hacerme eso, me queda por lo menos otra acabada trancada en los huevos y te aparecés así! Había venido de sandalias de taco bien alto, como siempre, y mi último regalo; un vestido de red color turquesa, comprado en la boutique de productos eróticos que suelo frecuentar. Sin nada debajo, red amplia, de mas o menos 3x3 centímetros delante y detrás, mientras que a los costados, la red es de mas o menos 1x1 centímetros. Los pezones afuera, todo a la vista. -Me voy a sacrificará por usted tío! Un polvo mas, de concha y boca, pero primero dígame si le gusta el vestido que me regaló Sergio. Decir que el tío se sintió como yendo al paraíso es poco. No podía creer que iba a cogerla de nuevo (yo tampoco, después de todo lo que le habíamos dado), y ella comenzó a mostrarse cada vez mas cerca mientras el tío se desnudaba. Tampoco yo resistí mucho y me desnudé, guiñé un ojo al tío, que asintió, y comencé a acariciarla desde atrás, ya desnudo. Le hice señas a T de que se acercara y él la acariciaba desde adelante y se besaban mientras yo le lamía la nuca apartando su cabello, y le refregaba el miembro entre sus hermosos glúteos. Estábamos calientes como al comienzo de la tarde. Al rato no aguantamos mas y cambiamos las ubicaciones, él pasó hacia atrás y yo adelante, con lo cual me dediqué a acariciarle y chuparle las tetas, besarnos profundamente de lengua, prácticamente echándonos saliva el uno al otro, mi pija refregaba sus pelitos y a ...
... veces le tomaba la cara con las manos y le lamía las mejillas. El tío parecía una máquina de amasarle el culo con sus manos, deleitándose con el tacto de las manos sobre la red del vestido, mientras su miembro iba y venía entre las nalgas, sin atreverse al agujerito tan forzado por el glande del padre de Carla, que dicho sea de paso, disfrutaba enormemente todo el manoseo. Finalmente, aprovechando que el vestido es simplemente un tubo de red elástica, sin breteles, comencé a bajárselo desde los hombros. Me detuve a lamer y chupar al liberar los senos, aunque gracias a la red, ya lo había hecho antes, sensaciones bien distintas. Lo bajé hasta sacárselo y me hinqué a chuparle la concha mientras T y ella se besaban. Luego le dejé todo el frente al tío mientras yo le acariciaba y besaba su hermosa espalda, y también su culo. -Que bien se siente ahora, dijo! Suavemente la conduje al sofá de cuero del living, captando la idea, ella dobló su cuerpo sobre el posa brazos, exponiendo la concha y el culo a pleno. La penetré sin dudarlo, la facilidad con que entró sugería que quedaban restos de leches de la fiesta familiar, mientras el tío, arrodillado en el sofá, se la daba a chupar. Siempre igual, en pocos minutos acabé y casi que en dos saltos el tío y yo intercambiamos posiciones. Aún cargado, T no duró mas de seis o siete minutos, y por los gestos y el modo en que yo, ya libre y desde atrás de él miraba contraerse su escroto, no menos de tres o cuatro chorros ...