1. La dormilona


    Fecha: 21/02/2024, Categorías: Confesiones Autor: Oaxacohux, Fuente: CuentoRelatos

    Hará unos tres años que me tocó viajar a la capital del estado. El viaje duraría toda la noche, de 11 pm a 6 de la mañana del día siguiente. Camino sinuoso por la Sierra Sur. De muchas curvas, subidas y bajadas.
    
    Subí al autobús y me acomodé en mi lugar. Como a los 2 minutos llegó la ocupante de al lado y se acomodó en su asiento. Era una señora de unos 45 años, falda larga y un enorme culo, olía a recién bañada y perfume rico. Me saludo con las buenas noches y platicamos muy breve, comentó que ella bajaría una hora antes del destino final y que se mareaba mucho, que cada que viajaba por esa carretera se tomaba una pastilla para el mareo y le daba mucho sueño.
    
    El autobús arrancó y ella sacó unas pastillas, agarro una y se la tomó con un bote de agua que traía en su bolso. Poco después le llamaron a su celular y empezó la platicar con quien le llamó, que ya iba en el autobús, que llegaba como a las 5, y claramente escuché que subió el tono de voz cuando dijo: ya me tomé la pastilla pal mareo y me da sueño. Por si no te contesto. Siguió hablando otros minutos y colgó.
    
    El clima artificial del autobús empezó a enfriar el ambiente que ya se encontraba oscuro. De una bolsa que tenía bajo sus pies sacó una cobija delgadita y ancha, y se cobijó, medio me tapó mi brazo y pierna. "hace frío", me dijo y se acurruco y según se quedó dormida.
    
    Como a los cuarenta minutos empezó el curverio, p’allá, p’acá, yo sentía los muslos de la pasajera de al lado como se restregaba en ...
    ... tanta vuelta. Mañosamente ya había subido mi brazo sobre su pierna. De tomó que se sentía claramente su piel bajo la tela de la falda.
    
    En una de tantas curvas, la doña hizo un movimiento brusco, volteo todo su cuerpo hacia el corredor del autobús y estampó su enorme culo hacia mí asiento. Su culo quedó de lado, invadiendo parte de mi asiento y a mi merced. En ningún momento quite mi brazo, de modo que quedó arriba de sus nalgas. La cobijita nos seguía tapando. A cada vuelta su culo se movía hacia mí o hacia ella de modo que mi brazo abarcaba toda la nalga en cada movimiento. La señora ni se inmutaba ni daba muestras de molestia o de despertar, aunque no estaba seguro si en realidad estaba durmiendo
    
    Al ver que no había reacción de parte de la doña, empecé a subir mi mano y la extendí en toda la nalga. Aprovechando el movimiento del bus, mi mano recorría ese enorme culo. Ahora mi mano abarcaba las dos enormes nalgas. Mi verga estaba que explotaba. Llevaba como 20 minutos acariciando ese par de nalgas, cuando decidí dar otro paso, me volteé de lado hacia ella, quedando mi verga parada entre sus enormes nalgas. Me acomodé de modo que mi mano quedó sobre sus muslos y el otro brazo lo saqué hacia arriba.
    
    El vaivén del bus hacía que nuestros cuerpos se movieran al compás de una cogida. Mi mano ya acariciaba toda la pierna. Así estuve otros 20 minutos. La cobija la acomode tapando los dos cuerpos. De modo que ningún pasajero podía ver que pasaba debajo, aparte todos venían ...
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