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La dormilona
Fecha: 21/02/2024, Categorías: Confesiones Autor: Oaxacohux, Fuente: CuentoRelatos
... durmiendo. Al no haber ningún reproche o respuesta negativa a mis atrevimientos, estire mi brazo y agarre la punta de su falda y la empecé a subir poco a poco, con delicadeza. Yo ya me había dado cuenta que traía una pantaleta a media nalga de encaje, se sentía cuando acariciaba ese enorme par de nalgas. Envalentonado y calenturiento, le subí la falda hasta arriba de las nalgas, y empecé a acariciar a mi antojo ese sabroso culo. Me eché hacia atrás y mi mano se metió hacia su vagina, por encima de la panty, y pude palpar claramente la humedad sobre la tela. ¡Esa hembra estaba caliente! Y seguramente despierta, fingiendo dormir. Mi dedo medio se encargó de recorrer todo el canal de la vagina, por encima de la panty, y fue mojándose más y más con los flujos de placer. Empecé a levantar esa panty elástica, siempre llevando el compás del movimiento del bus. Cuando mi dedo se posó directamente en esa vagina, la humedad era tremenda!! En todos mis viajes me había cogido a 3 mujeres en el bus, y estaba seguro que iba por la cuarta. Mi dedo empezó a introducirse entre esa mata de pelos. Abundantes pelos, que por la humedad, no impedían la introducción. Y empecé a meter y sacar el dedo, siempre al compás del curverio de la carretera. Mi verga estaba al exxxtremo!! Retire mi mano y saque de la bolsa de mi pantalón mi cartera y celular, los puse en la red que traen los respaldos de los asientos. Desabroche mi cinturón y pantalón y baje el pantalón por el frente abajo de ...
... mis huevos. El culo de la doña cada curva se movía hacia mí. Saqué mi hermosa y brillosa verga de su prisión y salto lista pal combate. La doña no daba muestras de vida. Solo por su panocha que emanaba fuego, sabía que no estaba muerta. Me baje el pantalón lo mas que pude, quería que entrará toda la verga, que no se quedarán ni las bolas afuera, de ser preciso. Me volví a acomodar detrás de la doña y apunte mi verga justo en la entrada de sus entrañas, sobre la panty, claro está. La humedad de esa panocha y mi verga que también ya estaba llorando, hacían un batidillo en esa zona de guerra sexual. Aún sobre la tela, la cabeza del puñal de carne la se había acomodado perfectamente. A cada curva se encajaba y acomodaba. Mi verga ya necesitaba el baño de jugos de esa vagina peluda. En una curva me separe un poquito y jale el calzón hacia arriba, de modo que al regreso de esa curva, sólitos los labios vaginales abrazaron la cabeza punzo penetrante. Primero fue ese pequeño recibimiento, a la otra curva, entró casi toda la cabeza. Justo cuando entró toda la cabeza, sentí un apretón vaginal. La bienvenida plena, la aprobación final. Ya no hubo piedad, a cada curva, entraba más y más mi verga. Yo empujaba lento, pero firme. Duro, hasta que pegaron mis huevos en su culo. Con mi mano levantaba la nalga de arriba para que en tronco de carne explorara profundamente esa cueva de placer. La doña expresaba su consentimiento dándome apretones con sus paredes vaginales y bañando con ...