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Seducida y desvirgada por mi hermano
Fecha: 22/02/2024, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... a hacer una mamada? -Con la boca. -Ya, la mamadas se hacen con la boca, pero aunque no fueras mi hermano no sabría cómo hacerla. -Es fácil, ya has visto cómo hago la paja, pues es hacer una paja y al mismo tiempo chupar. De repente me entraron unas ganas locas de chupar su polla y de sentir otra vez la leche en mi boca. Le pregunté: -¿Cómo se chupa? -Cómo si le estuvieras chupando la cabeza a una faneca, supongo. Ya me tiré al vacío. -Ven. Mi hermano vino a mi lado y sacó la polla tiesa. Me puse de rodillas, le cogí la polla con mi mano derecha y se la meneé tal y cómo le había visto hacer a él. Meneándola la metí en a boca, la apreté con mis labios y mi lengua, y chupé la cabeza cómo si fuera la de una faneca... Mi hermano me duró poco más que un suspiro. Al correrse vi cómo le temblaban las piernas y sentí los chorros de leche caer en mi boca. Tragándolos mi coño se abría y se cerraba y no paraba de echar jugos que caían al piso. Al acabar de correrse me dijo: -¿Jugamos? Yo quería que me follara, pero me daba vergüenza decírselo, así que le seguí la corriente -¿A qué? -Podríamos jugar a que tú eres una gata en celo y yo un gato que va detrás de ti. Estaba tan cachonda que si me propone jugar a darme por el culo le digo que me dé, pero aquello era una solemne tontería. -¿Y eso lo pensaste tú solito? -Sí, fue lo que pensé en mi última paja. -¡Joder como estas, Julio! -Estoy empalmado. -Ya veo, pero me refería ...
... a cómo estás de la cabeza -De la cabeza, del tronco... No podía dejar que la cosa se enfriase. Era una solemne tontería pero con que condujese a que me desvirgase e hiciera que me corriese la di por buena. -Vale. ¿Qué tengo que hacer? -Lo que te dije, andar a gatas y maullar. -¿Tú también vas a gatear? -Sí, iré a gatas detrás de ti. Tenía que preguntárselo. -¿Follaremos? -Eso después, antes te haré otra cosa. -¿Qué cosa? -Ponte a cuatro patas, gatea, y lo sabrás. Por decir algo, le dije: -Voy a jugar contigo, pero si al metérmela me duele y te mando parar, paras. -Tú mandas, Julia. Me arrodillé, me puse a cuatro patas y a cuatro patas fui gateando y dando vueltas alrededor e imitando a una gata. -Miauuuuu, miauuuuu, miauuuu... Me veía ridícula hasta que sentí cómo la lengua de mi hermano apretaba el vestido contra mi coño. Le dije: -Creo que me va a gustar este juego, gatito. El gatito me levantó la falda y sentí cómo su lengua apretaba mis bragas contra el coño. Seguí gateando y maullando. Bajó mis bragas encharcadas. Me echó las manos a la cintura y me lamió el coño y el ojete. Se habían acabado los maullidos y el andar a gatas. Me abrí de piernas para facilitarle el trabajo, pero mi hermano no lo había imaginado así. Se echó boca arriba y puso su boca debajo de mi coño. Se lo puse en la boca, él echó la lengua fuera y frotándome contra ella le pregunté: -¿Es de esta manera cómo lo imaginaste? -No, estabas ...