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Seducida y desvirgada por mi hermano
Fecha: 22/02/2024, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... mesa esperando no volver a arrepentirme. Mi hermano me dijo: -Te correrías cómo una puta si te comise el coño. Ricé el rizo. -¿Una mujer decente correrse cómo una puta al comerle el coño? Lo dudo, y lo dudo porque una mujer decente no deja que se lo coman. -Si cambias de opinión sabes donde está mi cama. -¡Sueña! Julio con voz pausada, me dijo: -Mi lengua en tu boca, mi lengua en tus tetas, mi lengua en tu coño... Eché las manos al bolsillo del mandil, saqué una goma, recogí el pelo, lo até con ella y después de hacerme una coleta y de sentir como mi coño mojaba más las bragas, le dije: -Se ve que tienes mucha lengua, pero no voy a cambiar de opinión. -Mi lengua en tu ojete... Me hice la cabreada por última vez. -¡Calla de una puñetera vez! Mi hermano ya se había subido a la parra. -Prefieres hacerte una paja imaginando que te lo como todo. Porque las haces. ¿A que sí? -Nunca debí enseñarte nada. Julio me cantó mientras me iba: -Tú que lo tienes no lo quieres dar, cuando seas vieja lo has de salar... Me agaché y saque un zueco. Julio me dijo: -Ven a darme si te atreves. Caminé hacia él cojeando y con el zueco en la mano. Se largó corriendo para su habitación. Saqué el otro zueco y fui tras él. Me di cuenta de que estaba dejando que lo alcanzara. Por eso no me sorprendió que tan pronto cómo llegué a su lado, justo bajo el marco de la puerta de su habitación, se diese la vuelta, me agarrase por la cintura y me echase ...
... sobre el piso de madera. Le dije: -¡Suéltame, cabrón! En vez de soltarme su boca buscó mi boca. Yo moví la cabeza de un lado al otro huyendo de ella y llamándole de todo menos bonito. Al girar la cabeza me besaba la mejilla, luego metía la lengua dentro de mi oreja. Giraba la cabeza y me hacía lo mismo en la otra oreja, me mordía el lóbulo... Así estuvo un rato, escuchando los sapos y culebras que salían por mi boca y moviendo su dura polla entre mis piernas. ¡Cómo me puso el cabronazo! Cuando dejé que me besara con lengua tenía las bragas encharcadas. -Este beso me lo vas a pagar. Me dio otro sin soltarme. -Después de haberte besado ya no me importa morir. Una de dos, o mi hermano estaba colado por mí o me la quería colar. Yo prefería que fuese lo segundo. Me volvió a besar. La hostia es que lo hacía con una dulzura que era cómo si yo fuera para él algo muy, muy especial. Al dejar de besarme le dije: -No besas mal, pero si es verdad que me quieres suéltame. Me soltó, se levantó, caminó hasta la cama, se sentó en el borde, me miró y me dijo: -Lo siento, Julia. Sentada en el piso y con cara seria le dije: -Aún no lo sientes, pero lo vas a sentir cuando se lo diga a papá. -Lo tengo merecido. Yo ya tenía unas ganas de guerra brutales, por eso bajé el tono de mi voz al decir: -A ver, alma cándida. ¿Qué esperabas que pasase? -Esperaba calentarte a ver si conseguía que me la mamases. -Y me calentaste, pero eres mi hermano. ¿Cómo te voy ...