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Rescatando a mi hermana y masturbándola
Fecha: 24/02/2024, Categorías: Incesto Autor: ghesuita, Fuente: CuentoRelatos
Era un día fresco de otoño, la tarde degradaba en tonos naranjas y los últimos rayos de luz reverberaban en su campera elástica de cuerina. En el patio trasero de la casona abandonada, dos muchachos sujetaban firmemente por los brazos a Laura. Resignada, ella no ofreció resistencia, de todos modos habría sido inútil. Emboscada y atrapada por una patrulla del equipo verde, los juegos de guerra le auguraban una pronta eliminación mediante un disparo de tinta. -¿Qué esperan? , tira ya que está haciendo frío y quiero irme a tomar mate - interpelo molesta a sus captores la muchacha de pelo castaño en coleta y silueta grácil. Malvina se llevó la mano al mentón mientras inspeccionaba de cerca a la veinteañera de ojos avellana y labios carnosos siempre rojos, aún más por el frío. -Tal vez sea bueno conservarla como rehén para… -sugirió Gerónimo- intercambiarla por jugadores eliminados -interrumpió y completando la frase una susurrante Malvina, los ojos celestes apagados y postura sosegada Laura entreabrió la boca incrédula…-¿eso está en el reglamento? -Como estudiante de Derecho, sabrás que lo que no está prohibido por ley está permitido Todo lo que quieras pero ya son las seis y este juego me importa un huevo, elimíname y listo -insistió Laura. Mira, esta actividad la estamos haciendo para festejar que tu hermano se va un año a España, de hecho, fue idea de él, ponele media pila, contesto como suspirando Malvina. La muchacha sacudió la cabeza resignada ...
... -entonces…¿ qué?, ¿me van a tener acá, agarrada toda la tarde, toda la noche? -¿Qué hacemos con ella? - preguntó Carlos, un primo lejano Malvina se tomó un instante… -atala de pies y manos y encerrala en el vestíbulo de la casona, el lugar vidriado que se ve de afuera, así le tendemos una trampa a los otros que están con ella. Laura miró extrañada… -¿atarme?, ¿estás chiflada nena? -El juego es el juego ¿no? todo sea por tu hermano -susurro Malvina -Me las voy a cobrar, no te olvides - lanzó intimidante Laura -¿Sabes que Carlos? No te olvides de amordazarla, amordazala bien, por favor. Incrédula y sin palabras, Laura no ofreció resistencia y las tres siluetas marcharon para el vestíbulo vidriado. Yo miraba la escena desde la copa de un árbol, a unos 50 metros. Estaba solo y no sabía donde andaban mis dos compañeros de equipo. Debía generar una distracción para acercarme a mi hermana y rescatarla. Me moví unos metros aprovechando la penumbra. Estaba a unos 20 metros del vestíbulo donde Laura yacía sobre un sillón, las manos detrás de la espalda, la mirada vigilante y la boca sellada por una tira de cinta negra de oreja a oreja. Lance con todas mis fuerzas un cascote al tejado, el ruido hizo salir a Malvina y Gerónimo. Empezaron a rodear la casa y me escabullí por una ventana lateral. Sigilosamente llegué al vestíbulo, Laura me reconoció y con la vista me indico la posición de Carlos, al cual emboque un tintazo-game over, uno menos. Amordazada, Laura ...