1. Unas vacaciones con mi madre (6): El paseo


    Fecha: 05/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos

    ... Carlos en un largo y lascivo beso. No sólo se había relajado, sino que se había excitado escuchándole. Algunos detalles le habían sorprendido, a la vez que le habían agradado de una manera especial. Carlos había metido la mano bajo su camiseta y le sobaba las tetas provocando que los pezones se endurecieran, mientras ella tenía la polla agarrada desando sacarla del bermudas para ver con sus ojos ese gran miembro. No esperó más y tiro del bañador, la polla apareció erguida con un gordo y brillante capullo en su punta. La miró por el rabillo del ojo mientras se besaban y sintió un leve estertor al ver el gran tamaño, y el deseo de sentir esa polla dentro de su cuerpo casi nubló su mente. Carlos tiro de la camiseta de ella hasta sacársela por la cabeza, seguidamente le quitó el sujetador del bikini para contemplar las bonitas tetas totalmente desnudas. Las deseó con la mirada y acercó la boca hasta ellas para comenzar a lamer los pezones que se pusieron duros de inmediato. Después los succionó, y lo hizo con suavidad, no sabía cómo le gustaría y espero su reacción. Elena recordaba como los había succionado su hijo y esto le pareció suave. Apretó la cabeza de Carlos contra sus pechos, como indicativo de que quería más, y así lo entendió él. Succionó con más fuerza a la vez que los mordisqueaba.
    
    – Síii, síii! Susurró ella aprobando la intensidad. Carlos se deleitó con las dos bonitas tetas, su lengua, sus labios y sus dientes lamieron, chuparon y mordisquearon durante largo ...
    ... tiempo hasta poner a Elena tan caliente como si su cuerpo hubiera estado tendido al sol durante horas. Mientras Carlos embadurnaba las tetas de saliva, ella le masajeaba el miembro, subiendo y bajando la piel que lo envolvía, esa sensación de tener una polla en la mano, cada vez la ponía el cuerpo más ardiente. Sintió ganas de chuparla, de metérsela en la boca y sentir su dureza y su sabor. Retiró la cabeza de Carlos para bajar la suya, dio varias lamidas al inhiesto capullo, que como una punta de lanza marcaba el final de la dura vara. Lo empapó de saliva y no tardó en introducirlo en su boca. Comenzó a chupar con deseo, metiéndose todo lo que su boca podía, una chupada tras otra a gran velocidad hicieron que Carlos la sujetará la cabeza a la vez que abría las piernas.
    
    – Ahhh! Ahhh! Despacio, despacio! Susurró él. – No querrás que me corra en un momento! Intentó sonreír mientras la excitación desmadejaba su boca ansiosa.
    
    – No, no! Dijo sacando la polla de la boca. – Quiero sentir tu polla dentro de mí! Se atrevió a decir.
    
    Volvió a metérsela, y ahora fueron chupadas largas y profundas, recordando cómo lo hacía al principio con su exmarido, y pareció darle resultado. Los jadeos lentos y suaves de Carlos comenzaron a ser más patentes.
    
    Quería metérsela más, pero era demasiado grande y no estaba acostumbrada. Su cabeza no paraba de pensar en todas las situaciones que podrían producirse. Como se la follaría? En qué postura? De qué forma? Lo haría de pies? En el sofá? En ...
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