1. Un arnés para la putita


    Fecha: 12/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Fd, Fuente: CuentoRelatos

    ... y disfrute cuando se le escapó un gemido al besar su pecho, palpe su entrepierna su vulva estaba húmeda, casi pude sentir cómo le palpitaba de deseo.
    
    Con un suave empujón la tumbe sobre el colchón, abrió en automático sus piernas mientras yo permanecía de pie observando, llevo su mano derecha a su sexo
    
    Y cuando iba a comenzar a masturbarse la detuve.
    
    Me agaché hasta quedar a su altura y susurré.
    
    —No, así no, seguirás mis instrucciones para llegar al orgasmo -su sonrisa se ensanchó.
    
    Sé dónde tiene los juguetes así que abrí el cajón y tomé uno de sus antifaces, uno rojo suave al tacto lo coloque sobre sus ojos y me recosté a un lado suyo.
    
    Traté de quedar cerca de su oreja, me encanta como su piel se eriza cuando le hablo entre susurros y mi aliento la toca.
    
    —Comienza a tocarte lento, acaricia tus labios por fuera.
    
    Quiero que los explores para mí.
    
    Estaba concentrada en seguir mis instrucciones. No podía ver pero escuchaba mi voz y eso la moja y al mismo tiempo me pone duro.
    
    —Sigue así, arriba y abajo sobre tu vulva, acaricia todo, solo por fuera.
    
    Toca tu clítoris acariciando suave, de izquierda a derecha, solo un poco.
    
    ¿Está caliente?
    
    —Sí
    
    No podía negarlo, podía ver sus dedos brillosos por la humedad.
    
    —Ve más rápido voy a contar hasta el 10, puedes correrte si así lo deseas pero no creo que tan pronto estés lista.
    
    ¿O sí? ¿Estás tan caliente mi niña?
    
    Comencé el recuento.
    
    Uno…
    
    Dos…
    
    Tres…
    
    Aumenta el ...
    ... ritmo
    
    Cuatro…
    
    Cinco…
    
    Mis manos tomaron sus pechos acariciando sus tetas eso la pone al cien y hace que llegue más rápido al orgasmo un gemido salió de su boca al contacto de mi mano sobre su piel.
    
    Seis…
    
    Siete…
    
    Ocho…
    
    ¿Estás cerca?
    
    Te noto caliente
    
    Su boca se tensó un poco, siempre la pone así cuando se acerca, eso, y sus ojos son mi guía.
    
    Nueve…
    
    Diez…
    
    No se corrió. Dejé de acariciar sus tetas
    
    —Bien, ve lento de nuevo acaricia tus labios, sube y baja por ellos ¿notas la humedad? Desde aquí puedo ver como la sábana ya recibió un poco de tu placer.
    
    Con tu mano libre toca tus tetas imagina que es mi mano la que las toca.
    
    Su mano era como una extensión de mi cabeza que hacía lo que yo quería.
    
    Me encantaba esa imagen de Patricia desnuda recostada con una mano en su entrepierna y la otra en sus pechos.
    
    Sus piernas comenzaron a moverse un poco, estaba inquieta.
    
    —Mete un par de dedos, quiero que los metas y sientas el calor que recibe mi verga cuando entro en ti.
    
    Obediente introdujo el dedo medio y el índice.
    
    —¿Está lo suficientemente caliente para mí?
    
    —Sí
    
    —Aún no mi niña, aún no.
    
    Saca tus dedos, mételos en tu boca, disfruta tu sabor chúpalos como si fuera mi falo recién ordeñado y lo estuvieras limpiando.
    
    La bese y sentí el sabor de su sexo y su saliva entre sus dedos.
    
    Voy a contar de nuevo es otra oportunidad para que te corras, el próximo conteo estará más espaciado.
    
    Toca tu clítoris en círculos ve suave, rápido, busca tu ...
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