1. Aprendiendo a conocerme y a aceptar mi cuerpo con los amigos


    Fecha: 14/03/2024, Categorías: Confesiones Autor: Duendeprecoz, Fuente: CuentoRelatos

    ... descapullar el glande y comenzar a orinar delante de ella. Al terminar debía limpiarme con un pedacito de papel, soltar el agua y volverme a subir la pantaloneta.
    
    Es claro que pude haberme dedicado a orinar sentado pero la idea era vencer esa fobia y para eso en la terapia debía hacerlo de pie.
    
    No fue nada fácil en realidad, me tomo todos los 15 malditos días que estuve ahí, y aunque fue un poco humillante, fue por mi bien y me ayudo bastante. Poco a poco íbamos avanzando del primer paso al segundo y así progresivamente, cada paso era repetido varias veces para ir afianzándome y perdiendo el miedo para poder pasar al siguiente nivel. Al final el quinto paso logré hacerlo en los últimos 4 días, una o dos veces al día. Fue el más difícil de todos.
    
    Acepté su propuesta por varias razones: Ya teníamos una buena amistad de tiempo atrás, además por la diferencia de edades y la confianza que había entre nosotros, ella para mí representaba un papel de una madre sustituta o consejera, aparte de eso si se daba el resultado lograría vencer mis temores internos y me ayudaría a estar un poco más seguro de mí mismo, pero en el fondo también obviamente todo este escenario para mí resultaba un poco excitante a diferencia de ella que lo tomaba con toda naturalidad y por las noches podría masturbarme en mi habitación para liberar la tensión pero durante el día intentaba asimilar sus palabras y normalizar la situación.
    
    Debo aclarar que a pesar de todo y en contra de lo que se ...
    ... pudiera creer, nunca se presentaron situaciones de carácter sexual con ella, las cosas habían sido y fueron tal como me había dicho en ese momento, además ella era 19 años mayor que yo y nunca la vi como objeto de deseo y yo tampoco quería arriesgarme a dañar la amistad y tener problemas con ellos si de pronto me dejaba llevar por mis hormonas.
    
    Después de todo no me quedaba de otra que aceptarlo pues la situación que me perturbaba seguiría repitiéndose con toda seguridad durante los días que yo estuviera allí y era enfrentarla o seguir dejando que me afectara.
    
    Decidí entonces seguir asumiendo a Damaris como si fuera mi mamá, oír su consejo, tranquilizarme y tomar las cosas con toda naturalidad así como era costumbre para ellos y la gente en ese lugar.
    
    A decir verdad yo también pude verla a ella desnuda ocasionalmente varias veces mientras se duchaba puesto que mi habitación quedaba justo frente al baño y como ya había explicado, esas casas no tienen puertas internas ni cortinas en la ventana, y eso también me ayudó psicológicamente a aceptar esa nueva normalidad. En esos momentos ella me decía: “Ves como no pasa nada? Tú también me ves mientras me baño y yo no me asusto por eso. Debes separar el instinto y el deseo de lo básico y de lo natural…”
    
    A sus 45 años su cuerpo conservaba una muy buena figura aún después de sus tres embarazos, sus tetas eran grandes casi del tamaño de un melón y de un color más claro que el resto de su cuerpo pero conservaban su redondez y no ...
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