1. Aprendiendo a conocerme y a aceptar mi cuerpo con los amigos


    Fecha: 14/03/2024, Categorías: Confesiones Autor: Duendeprecoz, Fuente: CuentoRelatos

    Poco antes de empezar mi relación con Helena, hice amistad con un vecino de la misma calle donde yo vivía llamado Luis. El vino a Bogotá buscando mejores condiciones de trabajo y trajo a su familia y con el tiempo nos hicimos buenos amigos. Su esposa Damaris inicialmente no quería venir a esta ciudad por distintas razones, sin embargo no tenía opción.
    
    Como éramos vecinos yo iba seguido a su casa y a veces hacíamos planes con su familia.
    
    Luis y Damaris son un matrimonio con 3 hijas y son oriundos del Urabá antioqueño, una región en la costa caribe colombiana cerca de la frontera con Panamá.
    
    Fuimos vecinos por espacio de dos años y medio tras lo cual ellos decidieron regresar a su lugar de origen. Después de ese tiempo nuestra amistad estaba bien afianzada y ya éramos como de una misma familia.
    
    Damaris es una mujer de piel morena, delgada, 1.60 m de estatura, cabello ondulado estilo afro y unos hermosos y brillantes ojos color miel. Luis es moreno, 1.65 m de estatura y cabello corto.
    
    Algún tiempo después que ellos partieron de regreso quise ir a visitarlos a su casa y programé un viaje para mitad de año.
    
    Luis tenía entonces 42 años y Damaris 45, yo tenía 26.
    
    Su pueblo natal y donde estaban viviendo ahora nuevamente es un lugar pequeño y de clima cálido rondando los 30 – 35 grados de temperatura media todo el año, su economía está basada en la agricultura y no es un lugar turístico, tampoco están acostumbrados a recibir visitas de gente de ciudad por lo que ...
    ... cuando esto sucede es visto casi como un acontecimiento. Por su clima veraniego y su idiosincrasia, la gente suele vestir de manera muy sencilla y descomplicada con atuendos ligeros y poca ropa.
    
    La casa de Luis y Damaris es pequeña y de una sola planta. En el frente tiene un pequeño porche y dos sillas mecedoras. Nada más entrar a mano izquierda está la sala, enseguida la cocina, luego el baño y al fondo un pequeño patio trasero donde colgaban la ropa lavada para que el viento la secara. A mano derecha están las habitaciones, tres en total. Luis y su esposa duermen en la primera habitación desde la entrada, sus hijas en la habitación del medio y a mí me daban la habitación del fondo, que queda justo enfrente del baño y al lado del patio trasero.
    
    En esta casa la única puerta es la de la entrada, las habitaciones al igual que el baño solo cuentan con una delgada cortina a manera de puerta y cuando el viento sopla se levantan dejando ver hacia el interior.
    
    La primera vez que fui a visitarlos me costó trabajo acostumbrarme a la poca privacidad de la casa pero para ellos era algo completamente normal pues como mencioné, por el clima cálido no era buena idea colocar puertas o ventanas interiores para que el aire pudiera circular libremente y refrescar la casa, por lo mismo la gente suele andar con ropas muy ligeras, incluso yo permanecía todo el día en la casa apenas con una pantaloneta.
    
    La gente tomaba el hecho de andar en ropa ligera con toda naturalidad y en el día a ...
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