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Soy la puta de los novios de mis hijas
Fecha: 19/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Ishtar Flores, Fuente: CuentoRelatos
... a ella y saboreo mi vagina con locura, lamía y chupaba mis labios vaginales, por momentos introducía su lengua en mi agujero y se centraba en mi clítoris que se encontraba hinchadito de placer. -Así cómeme la panocha Darío, sí que lo haces bien, mueve más la lengua – dije. Entonces comenzó a lamerle el clítoris aún más rápido, le sujeté la cabeza y hacía que la presión contra mi vagina fuera más fuerte, ¡empecé a mover cada vez más rápido mi cadera contra su boca – me vengo!, me vengo! Darío… ah si!!! sí!!! que rico, gemía de placer; entonces él se puso sobre mi cuerpo, yo gimiendo y el aprovecho para introducir su miembro de una embestida en mi mojada y muy caliente conchita. Darío le dijo a Ramsés, déjame cogerla y ahorita vas tú, a lo que Ramsés dijo ok. Yo solo era esclava de mis yernos, En la clásica posición de misionero, introdujo aquel falo poderoso me penetro y me hizo gemir, aaah así así, no la saques, empuja más aaa, gemía, mientras me besaba, nuestros labios se mordían, me agarraba de mi cintura y empujaba, y eso me hacía sentir el pene en lo más profundo de mi concha, inmediatamente me dijo que bonitas zapatillas para tenerlas de aretes, por lo que subió mis largar piernas a sus hombros y me penetraba, despacio y luego de un solo empujon me metía todo su miembro. Me dejaba caer todo el peso de su cuerpo, y hasta brincaba y empujaba para metérmela más, para partirme en pedazos: ¡lo sentía delicioso! Me levantaba las piernas, me las separaba, con fuerza, ...
... hasta causarme un dolor, ¡delicioso!, y luego se acomodaba y me la dejaba ir, hasta el fondo, con fuerza, con saña, con mucho ardor y placer. Me sacaba su verga; la frotaba contra de mi clítoris, me la paseaba por encima de mis labios, los recorría sin meterla y luego, de repente, ¡me la clavaba de nuevo! ¡Qué verga!, ¡que rica manera de coger! ¡Lo disfrutaba…, de a mares…! Ramsés dijo ahora es mi turno, al estar completamente abierta de piernas y tan húmeda, su pene erecto entró muy fácil dentro de mí, hasta el fondo, el miembro de Ramsés, tenía una curva, que penetraba de una manera diferente a la de Darío y me hacía gemir muy rico. Mis largas piernas lo envolvieron dándole la más deliciosa de las bienvenidas. Ramsés comenzó a metérmelo rico... muy rico una y otra vez, haciéndome gemir de forma deliciosa: —Ahhh, ahhh, ahhhh, si, así, dame rico! Mientras me hacía suya, pensé en mis hijas, me sentí culpable pero aquellos jóvenes me hacían olvidarme de todo. Así transcurrieron varios minutos, cuando Ramsés, se levantó, su pene estaba muy erecto, Darío se puso a lado, y dijeron danos unas mamadas. Me hinque y mire esos penes llenos de venas gruesas, intentaba meterme los dos miembros al mismo tiempo, aunque era casi imposible, posteriormente, una por una de las vergas iba haciéndoles felaciones, a lo que ellos gemían, -que rica estas- -eres una diosa-. Mientras seguía dando sexo oral, de sus miembros ya escurrían algunos líquidos y yo me los bebía, Ramsés, dijo te gusta la ...