-
Escapada a la montaña con mi madre (X)
Fecha: 20/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Edipo14_, Fuente: CuentoRelatos
... hipnotizado. -Vaya vaya… Pues sí que es una sorpresa… -dije acercándome poco a poco a acariciar sus piernas- -Este es mi regalo para ti cariño. Te voy a regalar la virginidad de mi culito. -Mami no se que decir. ¿Estás segura? -Y tanto que lo estoy cielo. No hay mejor persona que tú para estrenarme en esto. -Es todo un honor cariño. Te juro que voy a estar a la altura. No acabé mi frase cuando ya estaba casi arrodillado frente a ese manjar. Su culo se veía perfecto, pero mis ojos iban como siempre directos a ese precioso coño, bien empapado y pidiendo a gritos ser comido, por lo que sin pensarlo dos veces quise comenzar por ahí. Hundí mi lengua entre sus labios y empecé a lamer de arriba a abajo, rozando con la punta su clitoris y saboreando esos ricos jugos que emanaban de su interior. Ella comenzó a derretirse del gusto, aumentando su respiración y cayendo rendida sobre una almohada que había colocado bajo su cabeza. Esto hizo que su culazo quedará aún más en pompa de lo que ya estaba, por lo que decidí dar un paso más y subir hacia su apetecible ojete. Cuando comencé a acercar mi lengua hacia la zona, pude notar un olor muy perfumado, lo cual delataba que mi madre se había preparado a conciencia para este momento. No alargué más la situación y empecé a chuparlo, con calma pero manteniendo la lengua algo dura, haciendo que este poco a poco se ablandara ante mí. Así estuvimos unos minutos, conmigo intercalando lamidas entre su culo y su coño, mientras ...
... ella se tocaba de vez en cuando y disfrutaba soltando algún que otro gemidito. -Qué me dices mami, ¿crees que estás lista para ir un poco más allá? -Estoy deseándolo cariño… Tras esto me puse de pie, quedando a la altura perfecta para la ocasión. Cogí el bote de lubricante y me eche un poco sobre un par de dedos para poder esparcirlo por la zona. Una vez este quedó bien repartido, mezclándose incluso con mi propia saliva, comencé a introducir muy suavemente algún dedo, abriendo espacio con el índice para, más tarde, meter también el corazón al mismo tiempo. De esta manera comencé un suave mete y saca, el cual hizo que la zona se relajara bastante, al igual que mi propia madre, la cual se masturbaba mientras se dejaba hacer. No pasó mucho tiempo cuando decidí que era momento de pasar a mayores. Me eché algo más de lubricante sobre el pene y comencé a restregarlo por toda la zona, encaminando mi glande poco a poco hacia esa pequeña, oscura e inexplorada cueva. Después de varias pasadas probé a meter simplemente la punta, para ver cómo respondía ella. Poco a poco comencé a introducir cada vez más, a lo que mi madre sorprendentemente no puso ninguna objeción, es más, diría que lo estaba disfrutando bastante y que incluso era ella misma la que se echaba hacia atrás, haciendo que la penetración fuera cada vez más profunda. La verdad es que he de admitir que es una sensación algo extraña, sin duda diferente de cómo se siente una vagina. Aquí todo era más apretado y ofrecía ...