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Escapada a la montaña con mi madre (X)
Fecha: 20/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Edipo14_, Fuente: CuentoRelatos
... que llegamos a esta casa deseando follar contigo durante toda una noche mamá. Quiero que tengamos una noche de pareja, una noche de amantes… -Cielo… Ella no dijo más y se abalanzó a comerme la boca. Estuvimos un buen rato besándonos y acariciándonos, efectivamente igual que dos novios que alquilan una noche de hotel para dar rienda suelta a sus deseos. Íbamos moviéndonos por toda la cama, masturbandonos el uno al otro y mirándonos a rato a los ojos, para más tarde seguir con nuestros lentos pero apasionados morreos. En un momento dado ella hizo amago de intentar desabrocharse el sostén, por lo que yo la corté rápidamente. -Espera amor no te lo quites. Mira no te lo había dicho, pero esta lencería tiene algo muy curioso. Me levanté de la cama y le extendí la mano para que me siguiera, llevándola directa frente al espejo de la habitación y poniéndome detrás de ella. Comencé a desabrochar los botones que unían la parte del sujetador que cubría los pechos con el resto del sostén, dejando así al aire esos preciosos melones. Si ya con la lencería completa estaba preciosa esto era otro nivel. Sus tetazas quedaban de lo más resaltadas, estando un poco más firmes que totalmente desnuda debido a las correas que las sujetaban, y con unos preciosos lacitos reposando sobre la parte alta de estas. Sin duda parecía toda una princesa, pero no una de Disney, sino de la mejor peli porno de la historia. -Dios hijo nunca había visto una lencería así… -decía ella acariciándose ...
... mientras se degustaba con su figura reflejada en el espejo-. -Mamá llevo todo el día pensando en lo bien que te quedaría esto, pero sin duda superas mis expectativas. ¿Te gusta? -¿Que si me gusta? Amor me encanta. Me pone muy cachonda llevar las tetas así… -decía mientras empezaba a acariciar suavemente su entrepierna-. Dios me pone muy cerda…. -Mas cachondo me pone a mi verte -dije yo dándole la vuelta y abalanzándome sin poder aguantar ni un segundo más a comerle esas blanquitas tetazas que tanto me estaban llamando. De esta forma comenzó la que posiblemente fue la mejor noche de mi vida. Pusimos en práctica todo lo que habíamos hecho la última semana. Solo con deciros que ni siquiera paramos para cenar creo que os podréis hacer una idea de lo entregados que estábamos el uno con el otro a nuestros deseos más primitivos. No hubo momento en el que nos quedáramos sin hacer nada. Cuando ella se corría yo apenas le daba descanso, penetrandola sin casi bajar ritmo. Cuando era yo el que me corría, me tiraba directamente a comerle el coño para hacer que ella acabara a los pocos segundos. Me corrí en su boca, en sus tetas, en su coño, en su culo, en casi todos los rincones y agujeros de su cuerpo, y claro, ella soltó sus calientes jugos por todos los rincones del mío. Nos besamos, nos acariciamos, follamos en todas las posturas posibles y nos dijimos las mayores barbaridades que se han dicho nunca entre una madre y un hijo. La cama acabó hecha una piscina, llena de corridas, ...