1. Mi tía, mi prima y la montaña (5): Una amiga curiosa


    Fecha: 26/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos

    Al día siguiente me desperté al poco de salir el sol, aunque no se veía por las nubes que se habían creado.
    
    Cuando baje a la cocina mi tía ya tenía sobre la mesa un suculento bollo de moras.
    
    —Hola sobrino! Que tal has dormido?
    
    Me dijo con su media sonrisa cínica.
    
    —Fenomenal tía!
    
    Contesté acercándome hasta ella para darle un tierno beso en los labios.
    
    Como el día anterior, se había maquillado un poco y lucía una bata corta muy floreada con un generoso escote.
    
    —Estás guapísima! Le dije cogiéndola de las manos y mirándola de arriba abajo.
    
    —Gracias cielo! No me suelen decir piropos, jajaja!
    
    —Prueba el bollo que he hecho, a ver si te gusta!
    
    —Está buenísimo tía! Que lleva?
    
    —Es una receta secreta que no puedo desvelar!
    
    A los pocos minutos sonó la bocina de un coche.
    
    —Debe ser Marta! Comentó mi tía.
    
    —Hola señora Fina!
    
    —Hola Marta! Que alegría verte, apenas te dejas ver!
    
    —Ya sabe que estoy muy liada con la granja! Hola Gus!
    
    Dijo al verme con una sonrisa que llenó su cara.
    
    —Estás preparado?
    
    —Si, claro!
    
    —Pues vamos!
    
    —No os adentréis mucho en la montaña que amenaza tormenta!
    
    Gritó mi tía mientras montábamos en la furgoneta que tenía Marta. Se había puesto una especie de bata azul que iba abotonada por delante y un ancho cinturón de cuero la ajustaba a su cintura, eso hacia que sus tetas se marcarán más notoriamente. Las botas de montaña que llevaba tampoco era un símbolo muy erótico. No llevaba maquillaje, tan solo se ...
    ... había perfilado los labios con el carmín rojo del día anterior.
    
    —Que contenta estoy de que quisieras venir!
    
    —Yo estoy encantado! Acabo de llegar y estoy deseoso descubrir cosas nuevas!
    
    —Jijiji, como las de ayer?
    
    Río con cara de niña traviesa. Estaba claro que se refería a sus tetas, cuando me las mostró en la cocina.
    
    —Ese fue un descubrimiento interesante! Contesté con sutileza.
    
    —A ver si lo que te voy a enseñar hoy te parece igual de interesante, jijiji!
    
    Su cara de niña traviesa me hacía gracia, pero a la vez me ponía. No entendía cómo, pero mi polla había comenzado a emerger.
    
    Después de varios kilómetros de cierto coqueteo botando en el coche por el terreno irregular, llegamos a una puerta que daba acceso a un recinto cerrado de gran amplitud. Bajamos para abrir el portón y lo volvimos a cerrar después de atravesarlo con el coche. Creo que condujo durante un kilómetro más hasta que llegamos a una zona arbolada donde había un gran cobertizo abierto por ambos lados y una cabaña de madera a unos metros de él.
    
    Cuando bajamos de la furgoneta el cielo se había oscurecido y comenzaba a chispear. Las ovejas que andaban sueltas por el inmenso recinto parecían prever la lluvia y correteaban hacia el cobertizo.
    
    —Has visto cuántas ovejas tengo?
    
    —Pues veo que muchas!
    
    Nos metimos bajo el cobertizo y me llevo hasta un recinto vallado donde había varios borreguitos con pocos días. Cogió uno que comenzó a lamerle la cara.
    
    —A qué es bonito!
    
    —Es ...
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