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Mi tía, mi prima y la montaña (5): Una amiga curiosa
Fecha: 26/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos
... precioso! La lluvia comenzó a arreciar y comenzaron a sonar truenos. —No crees que nos deberíamos de ir? Le insinúe con cierto acojono. Nunca me había encontrado en una montaña con una tormenta así. —Tranquilo, esto es normal por aquí! Nos resguardarnos en la cabaña! Soltó al borrego y tiro de mi mano para correr hacia la cabaña. No estaba tan cerca como parecía y nos mojamos bastante. —Encenderé la chimenea para secarnos! La cabaña era pequeña. Una única ventana proporcionaba la escasa luz que entraba de la calle. Una pequeña mesa cuadrada con un par de sillas, un viejo mueble en el que había varios libros en la parte alta, y enseres de cocina en la parte baja, y un camastro en un lateral era todo lo que contenía. La chimenea estaba en la pared frente a la puerta y varias pieles de oveja cubrían el suelo que había frente a ella. Al momento ya había un buen fuego que proporcionaba más iluminación y también calor. —Será mejor que te quites la ropa para que se seque si no quieres resfriarse, jijiji! Yo estaba al lado de la puerta y ella, ya descalza sobre las pieles de espaldas al fuego. Mientras gestionaba en mi cabeza lo que había dicho, se quitó el ancho cinturón y comenzó a desabrochar los botones de la bata. La abrió para quitársela y volví a ver sus tetas con los grandes y largos pezones erectos. Llevaba unas pequeñas bragas de un color claro que dejaban escapar parte de la mata de bello que debía de cubrir todo su coño. Las caderas ...
... apenas eran pronunciadas pero marcaban algo de forma acabando en unos muslos delgados, pero fuertes. Cuando dejó caer la bata sobre las pieles fue una escena que habría puesto dura mi polla, pero no fue necesario pues ya la tenía totalmente tiesa desde el cobertizo. —Vamos! Quítate la ropa y ven junto al fuego! Enmudecido ante esa visión, me bajé los pantalones y me quité la camiseta. También puse mis botas junto al fuego quedándome a medio metro de ella sobre las pieles. Puso las manos sobre mis hombros y las tetas se pegaron a mi pecho. Mis bóxer estaban totalmente abultados y sentí como su pelvis se pegaba fuertemente contra la mía y temí que me partiera la polla. Me miro a los ojos y vi en los suyos el reflejo del tintineo del fuego. —Te gusta el sonido que hace la lluvia sobre el tejado? A mi me encanta! —Es… muy… interesante! Contesté con torpeza sintiendo que me faltaban las palabras. Su amplia boca me sonreía a escasos centímetros esperando que yo hiciera algo con la mía. Abrí los labios y penetre con la lengua entre los suyos. A los pocos segundos ella me devoraba con su gran boca. Sus brazos habían rodeado mi cuello y frotaba sus bragas contra mis bóxer. La rodeé con mis brazos y baje lentamente con manos hasta llegar a su pequeño culo. Mis manos lo abarcaron casi al completo y sentí su redondez y dureza. —Tenia ganas de volver a besarte! Susurró contra mis labios sin dejar de frotarse contra mi polla. —Yo a ti también! Contesté con falta de ...