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Mi tía, mi prima y la montaña (5): Una amiga curiosa
Fecha: 26/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos
... loca! —Y te hace algo más? —Suele venir una vez a la semana por casa, pero el día que viene me hace de todo y consigue que me corra varias veces, pero lo que más le gusta es métemela en el culo diciéndome que me lo va a reventar, jijiji! Sus palabras desbocaban mi mente. Todavía no se había quitado las bragas y me puse de pies invitándola a que ella también lo hiciera. Me separé un metro y le pedí que se las quitara mientras la miraba. Sonrió y tiro de ellas hacia abajo hasta dejar que cayeran al suelo. Abrí los ojos como platos al ver la maraña de pelo rizado que cubría el centro de sus piernas. Era un triángulo perfecto en el que apetecía perder mi mano. Di un paso para cubrir el metro que nos separaba y pasé una mano por detrás para agarrar su pequeño culo. Abrí la otra mano y la puso sobre su triángulo de bello rizado. Estaba mullido y disfrute de ese placer mientras la besaba. Ella se agarró a mi cuello y me devoró la boca con ansia desbordada. Mis dedos encontraron la raja entre el espeso bello y percibí la humedad y el calor que desprendía su interior. No paraba de mover su pelvis buscando mas profundidad. Dos de mis dedos penetraron hasta los nudillos y la oí gemir pegada a mi boca. —Anggg! Más! Anggg! Comencé a meter y sacar los dedos a más velocidad. Despegó su boca de la mía y comenzó a gemir contra mis labios. —Siiii! Así! Diosss! Ahhh! Que caliente estoy ya! Sus palabras y gemidos chocaban contra mi boca y me puse frenético. Los dedos de mi ...
... mano trasera se clavaban en su pequeño culo como garfios, y por delante le metía los dedos a una velocidad endiablada. —Te gusta perra? Le dije sin pensar que podría ofenderla, pero su respuesta fue inmediata. —Dame fuerte, que soy tu perra! Ahhhh! No le dio tiempo a más, empapó mis dedos con una tremenda corrida que acabó saliendo de su coño y empapando también la maraña de pelo. Jadeaba agarrada a mi cuello con un ligero temblor en todo su cuerpo. —Uffff, que guarrilla estaba ya! Yo no sabía que hacer ni que decir, su excitación parecía constante y esto no había acabado. A los pocos segundos bajo una mano y agarró mi polla que seguía como una estaca. —No quieres metérsela a tu perra? Me susurró haciendo que me tragara mis propias palabras. —Estoy deseando! Pude balbucear entre los besos arrebatados que me daba colapsando mi boca. Me agarró de la mano y me llevó junto a la mesa de madera. Se inclinó sobre ella abriendo las piernas y paso los dedos por su coño para después llevarlos mojados al agujero de su culo. Lo frotó con ellos mientras yo miraba y acabó me tiendo la punta de su índice para abrirlo. Ese culito pequeño y redondo me ponía como un verraco. —Vamos, fóllate a esta perra! Me incitó abriendo la maraña de pelo con dos de sus dedos. Como un obseso sin capacidad de razonar, metí la polla entre la raja que me mostraba hasta el mismo fondo de su vagina. El empujón fue tremendo y dio un grito que fue silenciado por el fuerte ruido de la ...