1. Mi cuñada en navidad


    Fecha: 28/03/2024, Categorías: No Consentido Autor: Mamaceando, Fuente: CuentoRelatos

    Les voy a contar como por fin pude cumplir mi fantasía. Desde los 18 me casé y les juro que amo a mi esposa Rocío. Tenemos la misma edad, novios desde la secundaria, ahora con 35 años de edad. Pero al paso de los años tuve que ver como su hermana Marcela crecía, se desarrollaba y se volvía para mí una obsesión.
    
    Toda la familia de mi esposa es delgada, pero nalgonas. Por eso me casé, no podía dejar de saborear las caderas de Rocío, una locura como debajo de esa cintura ajustada vivían ese par de nalgas. Pero lo de Marcela fue diferente. Ambas son castañas y con una cara hermosa, labios gruesos y pechos pequeños, pero las nalgas de Marcela crecieron mucho más y al paso de los años se pusieron más redondas. Por una ruptura amorosa ahora ella vive con nosotros en la capital, sigue trabajando de secretaria así que usa ropa ajustada, pantalones y vestidos que lucen espectaculares con su cuerpo. Así que como salíamos a la misma hora al trabajo, yo salía detrás de ella en un largo pasillo con un par de escaleras para admirar el movimiento de sus nalgas, luego llegaron los benditos teléfonos inteligentes, así pude grabar casi a diario cada atuendo ajustado a ese culote.
    
    —tu siempre viendo el teléfono -me decía, no sé si sospechaba.
    
    —un ratito antes de trabajar no hace daño
    
    —te vas a freír el cerebro –lo que me exprimía era la verga en el baño del trabajo, miraba sus videos para masturbarme y los eliminaba antes de llegar a casa.
    
    Muchos me decían que si no me daban ...
    ... ganas de tocar esas nalgotas, obvio si, pero como les digo a todos. Amo a mi esposa. Algunas veces hasta cerré los ojos mientras tenía sexo con Roció e imaginaba que era su hermana. Así estuve durante meses. Hasta la noche previa a navidad.
    
    Marcela tuvo la cena navideña en su trabajo, así que llegó un poco pasada de copas y muy contenta, tanto que no paro hasta que Roció aceptó tomarse unas copas con ella.
    
    —vamos, tú nunca quieres tomar -le decía haciendo pucheros de niña.
    
    —Mañana tengo que preparar la cena, vienen mis papás acuérdate
    
    —solo una -le decía con insistencia
    
    —Bueno… pero una y ya me dejas en paz
    
    Para no interrumpir me metí a mi habitación a ver una película, escuchaba como reían como locas, al final me quedé dormido y ya de madrugada noté que mi esposa no estaba en la cama, salí y vi a ambas tiradas sobre los sillones, tres botellas de vino vacías y una más de tequila. Cargué a Rocío hasta la cama y regresé a la sala para hacer lo mismo con mi cuñada, pero me detuve en seco apenas estuve frente a ella. La belleza de 30 años que en mi mente saboreaba estaba tendida sobre el sillón con esos leggins que parecía reventarían con ese culo, moví una de sus piernas para ver si despertaba, pero no fue así, aunque ahora estaba con las piernas un poco separada y podía ver como su ropa interior se metía entre su panochita. Tal vez por instinto o para frenar los miles de pensamientos que tenía en la cabeza devolví su pierna al sillón, pero ahora con el movimiento ...
«123»