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Con mi prima después del gym
Fecha: 29/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Ivanvorpatril, Fuente: CuentoRelatos
... nalgas hacia mi ano. Nadie me había comido el coño así, aunque más de un chico probó a hacerlo antes. Me corri en su lengua sin ninguna vergüenza. Nos dirigimos a su dormitorio, por fin. - ¿Quieres probar algo? Lo compre pensado en que algún día estaríamos así. De una mesilla sacó un vibrador que directamente me clavó en la vulva. Era una cosa fea de plástico teóricamente de color carne. Demasiado duro, aunque la forma fálica estaba bien conseguida. Incluso tenía un par de huevos por debajo. La diferencia que hay con las cosas que se venden ahora en la tiendas eróticas, mucho más sofisticadas. Por aquel entonces todo eso me importaba un pimiento dispuesta a disfrutar de todo lo que mi prima quisiera hacer conmigo. Me dijo que lo había comprado en honor a mi heterosexualidad esperando tenerme algun día así, húmeda en su cama. Me la imaginaba entrando en un sex shop cutre con su imagen de niña buena y un montón de pervertidos comiéndosela con la vista y casi me daba la risa. Se puso a mover el dildo con delicadeza dentro de mí y a girar sobre mi cuerpo hasta que se colocó encima en un sesenta y nueve. Así mientras yo gemía por el placer de la profunda penetración del juguete y su lengua traviesa en mi clítoris. Ella se corria una y otra vez a causa de mis inexpertos dedos y mi lengua curiosa en su vagina. A pesar de ello no debía hacerlo mal del todo pues le arrancaba jadeos. Recorriendo sus labios o intentando penetrar en sus secretos. Al cabo de un ...
... rato de profundos orgasmos me pasó el consolador y comprobando que ella tampoco era virgen con dos dedos, lo utilicé para seguir dándole placer. Con una mano manejaba el dildo y deslizaba por turnos los dedos de la otra en su culito amplio. Marta también jugaba con mis nalgas duras y respingonas mientras me chupaba el coñito. Más atrevida que yo deslizaba un dedo en mi ano. Nos corrimos muchas veces y me indicó que me diera la vuelta quedando boca abajo sobre las revueltas sábanas. Metió su carita entre mis nalgas clavando su lengua en el ano. Me gustaba jugar con esa parte tanto como a mí. Nunca había sentido algo así, era mi primer beso negro. Menos mal que después de la ducha lo tenía bien limpio. Gemía y suspiraba como una vieja locomotora de vapor. Se sujetó el consolador, menudas palabrejas de usaban por entonces, a la cintura. Cosa que el aparato permitía usando un arnés que parecía cuero pero en realidad era scay, de lo que se hacían los sofás, o un material similar. Lo deslizó entre mis nalgas intentando abrirse camino hacia el ano. Lo dejó fuera en el canal entre mis nalgas el tiempo justo para untarlo de lubricante en la imitación de glande. Al principio me dolía mucho pues aunque no era la primera vez que me lo penetraban si lo era con algo tan enorme. Sentia su peso sobre mí manteniéndome sujeta contra el colchón, sus labios cariñosos en mis hombros besándome el cuello y la nuca. El dolor pronto pasó pues me encanta que me follen el culo y clavando ...