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El gran bulto en mi pantalón
Fecha: 12/04/2024, Categorías: Confesiones Autor: Alejandro26, Fuente: CuentoRelatos
Soy Alejandro, tengo una condición genética llamada Macrofalosomía, o sea tengo un pene grande. Esto me ha traído muchas anécdotas de la cual me gustaría compartir con ustedes. Las mujeres generalmente comentan que el tamaño no importa, si en realidad tienen razón, pero no dicen que igual les llama bastante la atención o les atrae la idea de tener esa experiencia, por lo menos eso he descubierto con las mujeres que me he encamado. Me gusta ese juego previo, en donde me doy cuenta cuando una mujer atractiva a mi gusto fija su mirada en mi bulto, esa sonrisa tentadora que realizan, esos parpados que abren en sobre medida cuando quieren algo más. Son pequeños detalles que comienzan a manifestarse cuando se sienten atraída por esa fantasía que se comienzan a imaginar en su cabeza, en la privacidad de su mente. Esta historia comienza en una gran tienda de ropa, donde yo me desempeñaba como jefe de ventas, una promotora que había llegado durante la época de navidad, se acerca a donde yo me encontraba y me dice con una voz suave: “Jefe, me vengo a despedir… hoy es mi último día de trabajo”. La había visto muchas veces durante mi recorrido por sala de ventas, algunas veces me había percatado realizando la vista que les comenté anteriormente, sabía que algo mío le atraía, pero yo siempre fui muy profesional en mi trabajo, por lo cual no hablé más con ella que lo laboralmente me permitía. Aunque ahora que se va, es una historia diferente. “Oh que pena, muchas gracias ...
... por tu trabajo, te vamos a extrañar” le respondo, era una buena promotora e iba a extrañar su ayuda. “¿Me podría dar su número?... es por si tiene algún dato de trabajo así me avisa” – me pide mi número del celular. “Claro, anota mi número”- prosigo a dictarle mi número dígito por dígito, mientras ella anota en su celular. “¡Listo!” me dice y suena mi teléfono “¡soy yo!, guarde mi número, que le vaya muy bien jefe, nos vemos” se despide, se da media vuelta y veo como se va, sinceramente también admiro su cuerpo a la distancia mientras se aleja, veo su trasero bien formado en una calza negra que usaba como promotora. Trabajaba en la tienda, para pagar mis estudios en la universidad, por lo cual trabajaba el fin de semana, pero en la época de navidad apoyaba más días. Una vez terminada las fiestas de fin de año, ya se volvía más tranquilo el trabajo y me encontraba de vacaciones, por lo cual tenía mucho tiempo libre. Echado en la cama, sin saber que hacer, me llega un mensaje al celular. “Hola Jefe, soy yo Daniela, la promotora de bicicletas” me dice, pero ya la había guardado su número por lo que ya sabía quien era. Comenzamos hablar de temas triviales, de como estábamos, que tal el trabajo, los estudios, el clima y todos esos adornos en las conversaciones de la persona que te interesa y no quieres dejar de hablar. Luego de algunos días de chat, nos ponemos de acuerdo para salir a trotar a la mañana siguiente, obviamente que le digo que sí, quería reunirme con ...