1. De regreso a los camiones, más de lo que imaginas


    Fecha: 11/05/2024, Categorías: Confesiones Autor: El sabroseador, Fuente: CuentoRelatos

    Después de la contadora y la esposa del cornudo todo ha estado muy tranquilo. Por cuestiones de trabajo tuve que dejar el coche en casa y volví a subirme al transporte público con la ilusión de seguir encontrando chicas o señoras que también les guste este juego del rose y tocamientos furtivos. Por más que digan en redes y por todos los medios que eso es acoso, estoy convencido que solo es acoso cuando el que las toca no tiene nada de química con ellas, que es vulgar o grosero y que tampoco les gusta físicamente.
    
    He tenido la buena fortuna que nunca he sido rechazado cuando el juego comienza, obviamente también he encontrado quien no le gusta y de inmediato voltean o se mueven y claramente respeto mucho eso y dejo de insistir. Creo que lo rico es cuando el juego es de dos. No se trata en ningún momento de molestar a nadie ni de incomodar, por el contrario, se trata de generar ese juego cargado de deseo y erotismo que proporciona la adrenalina, lo público y la obscuridad de la mañana.
    
    Siendo las 6 de la mañana yo ya estaba en la parada esperando por el camión cuando vi que ya es notorio que la pandemia se está terminando ya que cada día hay más gente en todos lados.
    
    Como de costumbre yo ya iba listo, con mi dispositivo en la cintura para anclar mi mochila, casi nada de peso en la misma para evitar cansancio o estorbo y con la adrenalina de querer encontrar a alguien. No tuve que esperar demasiado.
    
    Dos paradas más adelante se subieron un par de chicas que parecía ...
    ... iban rumbo al trabajo ya que venían platicando de esos temas. Una de ellas quedó a un costado mío junto a la mano que “sostenía” la mochila.
    
    Yo comencé a mirarla por el reflejo de la ventana para ver su reacción. Nunca me había aventurado a tocar a alguien que viniera de mi mismo lado, siempre ha sido espalda con espalda, pero esto era totalmente nuevo así que dejé que el movimiento del camión fuera haciendo lo suyo. Primero deje que el dorso de mi mano fuera rosando su muslo y la parte externa de su nalguita a lo cual ella no hacía nada. La gente seguía subiendo por ambas puertas en cada parada y cuando pasaban un pasaje de atrás hacia el chofer yo aprovechaba para pedirle ayuda para pasar el dinero y hacia contacto visual y le sonreía. Ella devolvía cada sonrisa.
    
    ¿Cuándo supe que esta era mi putita del camión?
    
    Cuando pasó su mochila hacia el frente dándome la oportunidad de hacer contacto más directo y sin estorbos. En ese momento solté mi mochila y puse mi mano con más soltura recargada en su pierna y conforme avanzábamos voltee la mano y la puse sobre la parte exterior de su nalga y espere, pero nada. Ninguna reacción. Entonces aprovechando la mochila de la persona que venía a nuestras espaldas pasé mi mano hacia atrás como si fuera a abrazarla pero obviamente quedando sobre su nalga, escondida debajo de la mochila del extraño.
    
    En un arrancón del camión pude sentir esa nalguita tan rica y suave, traía un leggins clarito y me percaté que usaba tanga porque pude ...
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