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De regreso a los camiones, más de lo que imaginas
Fecha: 11/05/2024, Categorías: Confesiones Autor: El sabroseador, Fuente: CuentoRelatos
... sentir sus bordes que salen muy ceca del coxis. En cada acelerón y frenada apretaba ligeramente sus nalguitas y paseaba mi mano libremente por su trasero. De repente ella se soltó del tubo y bajo su mano para tomarse de la agarradera que venía en el respaldo del asiento que tenía justo enfrente. Quien haya viajado en camiones de la CDMX sabe que esas agarraderas quedan casi a la altura de la cadera por lo cual aproveche para rosar mi verga contra su mano. Ella volteo de rápido, pero siguió platicando con su amiga, no hizo más aspaviento. Eso me dio la pauta para acercar mi miembro de nuevo y reposarlo sobre el dorso de su mano. Cabe mencionar que yo traía un pants de tela muy ligera y no traía bóxer por lo cual mi verga estaba prácticamente disponible al tacto. Ella noto como se me empezó a parar y con un dedo empezó a rosarlo discretamente. Entre su pulgar e índice lo iba tocando. Ocasionalmente volteaba para ver que el pasajero que venía sentado y dormitando no se diera cuenta de lo que ocurría. Más adelante y por lo lleno del camión el chofer cerró las puertas y apago las luces para tomar un atajo y salir del tráfico. Eso fue de lo más maravilloso porque empecé a acariciar de manera más abierta su trasero, deslizaba suavemente mis dedos entre sus nalgas y sobre toda su estructura. Cuando llegaba a quedar mi dedo medio entre sus nalgas muy cerca de su culito ella apretaba las nalgas dejando mi dedo atrapado y podía sentir su calor. Eso me excitaba mucho y hacía ...
... que mi erección fuera más dura y palpitante. Para ese momento ella ya venía tomando mi pene con su mano y movió su mochila para que esta ocultara su mano y mi erección. Su amiga no se dio cuenta de nada, ella seguía en la plática mientras que la chica en cuestión y yo veníamos disfrutando de este juego de irnos tocando. Mi pants se empezó a humedecer y ella lo sintió. Vi que se llevó su mano hacia su cara como para acomodarse sus lentes y rascarse la nariz, pero en realidad olió sus dedos y ligeramente probó la punta de su dedo con la punta de su lengua. Cuando ella hizo eso, yo baje mi mano aún más y roce el borde inferior de su vagina el cual ya estaba bastante húmedo también. Dejé que mis dedos se llenaran de su olor y su sabor por varios minutos y después hice lo mismo que ella. Quería olerla y probarla. Ese olor a sexo es tan delicioso que no podía dejar de tocarla. No sé si se vino al final ya que llegamos al metro y hubo que bajar. Ella volteó y me dedicó una sonrisa coqueta y discreta y la devolví con un guiño de ojo mientras tapaba mi entrepierna para disimular la erección que tenía aún. Pude ver como caminaba a lo lejos y me quedé con las ganas de llegar a más con esta extraña tan rica. Si llegas a leer este relato, extraña de las nalgas divinas y ese olor a sexo tan hipnótico, te dejo mi mail para poder encontrarnos y concluir ese evento tan increíble: [email protected] . Me gustaría saber si les gustó mi relato queridos lectores. Escríbanme para ...