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En el Caribe, calientes con los animadores (parte 2)
Fecha: 03/06/2024, Categorías: Gays Autor: Dayenorius1, Fuente: CuentoRelatos
... con más ganas que la primera vez, si eso fuera posible, el glande rosado, el tronco moreno hasta el fondo, los huevos unidos, suaves y depilados, yendo y viniendo mientras atraía sus nalgas hacia mí. A él le pareció que había llegado su momento y apretó bien fuerte la base de su pene. Fue la señal para que me pusiera de pie para que pudiéramos besarnos y acariciarnos de nuevo. -No puedo parar de chuparte la pija, me gusta mucho, le susurré al oído, y sigo caliente. Me miró a los ojos y con una pícara sonrisa me dijo que le tocaba a él. -Dame un minuto, le pedí y me puse el duchador directamente en la puerta de mi ano, echando bastante agua en mi interior. Por pudor, me corrí unos pasos y vacié todo lo que me había entrado y alguna eventual suciedad. Lo hice dos veces más, recordando lo aprendido con el primo de mi primo. Tras otro morreo interminable, lleno de caricias y franeleos, me puse en cuatro patas sobre una toalla, mirando hacia el palmar. Me tomó por la cintura y me penetró despacio, de la forma más suave y delicada que me podía imaginar hasta metérmela toda, provocándome oleadas de placer cada centímetro que me penetraba. Se la retenía con mi ano cuando se echaba para atrás y me dilataba cuando entraba de nuevo y luego traté de coordinar las contracciones con un vaivén para llegar a tenerla lo ...
... más adentro posible. Coqui manejaba sus movimientos con mucho control y varias veces se detuvo, dejando su pija entera dentro de mí, me tomaba de los hombros para alzarme y besarme larga y profundamente, sin salirse y yo forzándome para que no se saliera. Varios minutos estuvo de meta y ponga, hasta que se puso tenso y volvió a detenerse, a lo que yo apuré mis movimientos y Coqui llegó al éxtasis y acabó en mi culo varios chorros de semen que sentí cálidos mientras me seguía moviendo aprovechando la lubricación de su leche y la apertura de mi ano. Como pude, me recosté boca abajo pidiéndole que no se saliera de dentro de mi cuerpo, pese a que yo estaba de nuevo empalmado. Se lo dije, y empezó a moverse de nuevo, aunque con su pija morcillona. No podía dejar de contraer y dilatar mi ano, estaba excitadísimo, hasta que me calmé sin perder mi erección. Fue saliendo de mi culo y se acercó a la ducha para lavarse los genitales, el culo y las piernas, mientras yo me deleitaba con el espectáculo de su físico viéndolo desde el suelo. Me guiñó un ojo y me dijo que fuera hasta él para que me lavara mis partes lechosas, lo que hizo a conciencia y minuciosamente. Yo no podía parar de tocarlo, acariciarlo, jugar con sus huevos, su pija, sus glúteos y todo su cuerpo moreno, mientras me comía su boca fresca, suave y carnosa.