1. De como fui una putiesposa en cines


    Fecha: 23/08/2024, Categorías: Confesiones Autor: Patita Putita, Fuente: CuentoRelatos

    ... algún posible guardia. Que nunca vi.
    
    Siempre mi Gordo sentado cerca saboreando a su mujercita siendo golfa y cuidándome. A veces se unía a la fiesta, como un desconocido más. Una de esas veces me llevó al baño de hombres y me cogió sabroso.
    
    Después, otro día, otro lugar. Vivíamos en Rio de Janeiro, y decidimos ir a un cinema porno. Llegamos de tarde, no había mucha gente. Nos quedamos de pie, en la parte trasera, (más discreto) que era como un corredor ancho, cuidando de ponerme del lado de la entrada donde llegaba un poco de la luz de la entrada.
    
    Sabíamos a que íbamos, a que me cogiera alguien, no había ninguna duda. Era la puta, la perra, la zorra.
    
    Acomodados de pie, Juan me subió la faldita acariciándome las nalgas. De repente me dice: ¡Los calzones! ¡Siii! Como relámpago me los quité y riéndonos seguimos con nuestra caza. El que entrara me podría ver claramente con la falda a la cintura. Mis piernas se veían hasta las nalgas, y estaba siendo cachondeada. Para entonces ya mi temperatura estaba bien arriba, ¡ya quería ser fodida, chingada, montada!
    
    Así estábamos cuando vimos entrar apresurado un joven de corbata, sin duda un ejecutivo escapándose para ver una peliculita porno. No sabía la lotería que estaba por ganarse.
    
    Me vio, se frenó de inmediato y se dirigió rápido junto a nosotros. Sin duda evaluó la situación y decidió que no era puta de calle, pero sí era una ramera fina lista para joder.
    
    De inmediato me manoseó las nalgas, apresuradamente me ...
    ... acarició el remolino. Me volteé con la blusa abierta ofreciéndole los pechos. Juan subió más la falda, dejándola a la cintura y enseñándole mi chocho y nalgas, como dándole a escoger. Así yo tenía que decidirme que quería, más bien como quería perrear. O lo mamaba y Juan me cogía. O le ponía las nalgas en bandeja y mamaba a Juan. ¡Cuánta duda… cuanta duda!
    
    Mientras me decidía, estaba acariciándole el fierro, joven, de buen tamaño y bien duro. Me decidí por ser corneada por ese palote. De botana me lo metí en la boquita, saboreándolo y a seguir volteándome, inclinada le di las nalgas. Con brío juvenil, me la metió hasta el fondo. Chaca… chaca… chaca, hasta dejarme todos sus mecos con fuertes empujones. Terminó y sin más, se fue… Está bien. ¿Qué esperaba? ¿Un besito? Nooo… a una puta… nooo. ¿Me vine? ¡Siiii! de a madres
    
    Para completar, me quité la falda, quedándome solo con la blusita y los zapatos… ¡Otra emoción! ¡Encuerada en el cine! y nos sentamos en una butaca. Ese día ya no pasó nada más.
    
    Pensaba: Creo que si soy una buscona… y fácil además… si… algo como una perra en celo… ¿O una zorra? ¿Yegua? jajaja, simplemente puta...
    
    Tercera situación en un cine de Rio de Janeiro
    
    La tercera vez fue algo diferente. Fuimos una tarde como nos gustaba. Era un cine común, con una película común. Sintiendo nostalgia de sus días juveniles, Juan me dijo: Vamos a ver si aquí se puede cachondear como lo hice mucho en mi tierra.
    
    Subimos y nos sentamos como a la mitad y en el ...