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Aprendiendo a coger con mi hermana
Fecha: 10/11/2024, Categorías: Incesto Autor: MikeFed, Fuente: CuentoRelatos
... pidió, lo hubiese dado, para probar por lo menos… —Bien, buena actitud… Te propongo algo: Mejora esas cosas, salimos juntas una noche y vas a ver como la pasamos. —¿En serio lo decís? —Por supuesto, eso sí, nada de niñerías, hacerse la santurrona… levantamos un par de muñecos, y a gozar mi vida… —Me estas jodiendo. —No… Te imaginas, las dos montando a los tipos en mi cama… —Katia… —Katia vas a decir cuando estés montando y te chupe las tetas boluda… —Por favor, somos hermanas. —Mujeres, y no jodas… Vamos a cenar. No volvimos a hablar del tema en lo que siguió de la noche. Me fui a mi departamento y me encontré pensando en lo que debía ser Katia montando un tipo… Los días siguientes, le hice caso, me depilé la vagina, compré unos conjuntos nuevos y fui a la peluquería… Aunque intentaba evitarlo no podía dejar de pensar en Katia cogiendo a un tipo. El miércoles siguiente fui a cenar con ella. —Bien, peluquería lista. Pasá. Dijo a modo de saludo. Entré, y ella fue caminando hacia la cocina. Estaba solo con una tanga y una remera. No era la primera vez que la veía así, pero si la primera vez que sentía un cosquilleo al verla. —Tengo el vino listo. Tomá tu copa. —Gracias. —Veo que me hiciste caso. ¿En todo? —Casi, me cuesta el tema de la mente… —A ver, sacate el jean. —Katia, ya está esa parte… —Mostrame. Me quite el jean y lo deje en el sillón. —Podrías haber gastado un poco más, algo de mejor calidad… pero está ...
... bien. Tomá, un regalo para vos. Y me dio una caja pequeña envuelta para regalo. —¿Qué es? —Algo que tenés que empezar a usar… —Katia, anticonceptivos… —No te juegues, no seas boluda… —Es que estoy lejos… —Ana, te lo pongo claro. Estoy rayada porque tuve un día pesado, tomé un par de copas de vino antes que vengas y hace un par de días que nada… no me jodas porque te juro que te cojo. —Sos una bestia, como vas a decir eso… aparte, no te creo capaz. —En serio te digo, no me arrincones porque como los leones, corro hacia adelante. —En serio Katia, dejate de jorobar. Yo me había sentado en el sillón y ella estaba en una silla. De un salto, se puso de rodillas a mi lado y tomándome la cabeza me besó con todo mientras con la otra mano me apretaba los pechos. —Me encantan tus pechos, son delicados tiernos… Dijo Katia para volver a besarme y ahora meter su mano por debajo de mi tanga y acariciarme la concha. —Katia, por favor… —Estás mojada, y bastante… me encanta eso… Levantó mi remera, y se puso a chupar mis pechos mientras con la otra mano separaba mis piernas, y corriendo la tanga me metió dos dedos en la concha. No pude contenerme y empecé a gemir con todo. Ella me masturbaba sin parar, tomo una de mis manos y la llevo a su concha. Sin que me diga nada, ya bastante excitada se la empecé a acariciar. Ella sintió mis caricias, beso mi cuello y me dijo al oído: —Méteme dos dedos, dale. —Katia… Me mordió suavemente un pezón y ...