-
Sí... pero si te bañas conmigo
Fecha: 11/11/2024, Categorías: Incesto Autor: calu, Fuente: CuentoRelatos
Hola. Les comparto mi segundo relato. - Pues me da gusto que ya tengas dinero, primo. La última vez aquí en la familia estuvieron hablando mal de ti y ahora les callaste la boca. Sonreí. Lucy tenía razón. Quienes hayan vivido algo así conocen lo satisfactorio que es cerrarle el hocico a gente que te critica… en especial cuando son de tu familia. - Gracias, prima. Sabes que contigo nunca ha habido problema, así que si quieres algo con todo gusto pídelo y yo te lo invito. - No, primo, cómo crees. Es tu dinero, te lo ganaste merecidamente con ese proyecto, no tienes por qué gastarlo en mí. - Pero yo quiero invitarte aunque sea un helado. - Bueno, el helado sí te lo acepto. Dicen que un vaso de agua, los besos y los helados no se le niegan a nadie. Reímos. Casi no platicaba con ella por vivir en ciudades diferentes, pero con el cuerpo que Lucy tenía era imposible no querer llevarse bien. - De seguro todo mundo te está pidiendo prestado. - Ni lo menciones; de pronto comencé a caerle mejor a muchas personas. - Yo siempre te dicho que estás bien guapo, ¡eh! No supe si era una señal, pero obvio intentaría aprovechar. - ¿Yo? Me disculparás, pero aquí la de la cara bonita, los ojos preciosos y el cuerpo que invita a pecar eres tú. Río. Yo fingí que lo hacía porque realmente sólo analizaba su reacción. - ¿Y sí les prestas? - A veces. Luego no quieren pagar y se enojan cuando les cobras. - Así son los hombres, por eso no confío en ...
... ellos. - También mujeres. Por eso a ellas les ofrezco alternativas de pago. - Como plazos e intereses y así, ¿no? Reí. Tampoco esperaba que captara a la primera, aunque sólo necesito ver mi risa para entender. - ¡Ah, ya! De seguro algunas te pagan de otra forma. Con sus manos agarró sus tetas, las levantó juntándolas y las movió de una forma que no debía porque terminó de alterar mis hormonas a tal punto en el que decides que sí o sí tienes que comértelas. - Exacto, aunque manejo promociones más sencillas. - ¿Cuáles promociones? - Algunas me comparten sus packs, y yo les comparto un poco de dinero. Me parece un trato justo. - ¿Cuánto? - Depende; no es lo mismo una foto que un vídeo, y no todas me gustan igual. Quedó pensativa. Era hora de jugar otra carta. - Por ejemplo, a ti te pagaría más que a otras. Obviamente no supo qué decir, pero su carita colorada indicaba que no le molestó el comentario, así que podía continuar. - ¿A mí? ¿Por qué? - Porque eres mi prima y te quiero mucho. Además, ya te dije que tienes un cuerpo que invita a pecar. La neta sería un deleite ver tus pechos y tus nalgotas. Tomé sus manos, las alcé un poco y recorrí descaradamente su cuerpo con la mirada, de arriba a abajo, dándole una vuelta para poder observar sus nalgas. Cooperó. - Pero eres mi primo. - Con más razón no habría problema; conmigo sabes que hay confianza, que nadie se enteraría y jamás compartiría tu material con nadie… además de que no es ...