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Incesto en el palacete
Fecha: 12/11/2024, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
-Para mí siempre serás una pueblerina por más que nos quieran mandar a las dos a Oxford. -Puedes tener de mí la opinión que quieras, pero no lo digas en alto. -¿Por qué? -Porque podrían llover hostias. -Ni lo intentes, soy cinturón negro. -Me la suda que seas judoca. -Eso es lo te define, tu vulgaridad, la vulgaridad es un rasgo que siempre te acompañará. -Tú buscas guerra, y guerra te voy a dar. Basilia quiso agarrar por el cuello a Pili, Pili le hizo una llave de judo y Basilia quedó tirada sobre la hierba del jardín. Basilia con las bragas al aire, le dijo: -¡Falsa! -Te avisé de que era cinturón negro. Basilia, levantándose y a traición le cogió una pierna y tiró a Pili sobre la hierba, la agarró por las muñecas, le restregó el coño en la boca, y le dijo: -Come, judoca. Pili le mordió en el coño. A Basilia le dolió. -¡Perra! Le quitó el coño de la boca y le dio una camada de bofetadas con la palma de la mano que le puso la cara ardiendo. Poco le duró la alegría, Pili le hizo otra llave y le puso las piernas alrededor del cuello a su nueva hermana. Leandro, el hermano de Pili, un joven rubio, de ojos azules y muy delgado, las había visto por una de las ventanas, salió del palacete y las separó: -Parecéis dos gatas rabiosas que... Pili interrumpió a su hermano. -Fue culpa de la Basilisca, y no soy ninguna gata. Basilia le dijo: -Empezó tu hermana. Leandro quería que volviese la paz. -No importa quien ...
... empezó o quien tiene la culpa. Estáis las dos dando la nota y los vecinos ven y escuchan. Basilia le dijo: -Si tu hermana no fuese una pija con aires de grandeza... -¿Pija yo? -Sí, pija tú. Leandro trató de tranquilizarlas. -Lleváis viviendo en la misma casa una semana y ya habéis tenido la primera pelea... Pili lo volvió a interrumpir. -Me buscó, Leandro, me buscó y me encontró. -Pues o lo arregláis ahora mismo o le cuento a papá que os habéis dado de lo lindo. Las palabras de Leandro las calmó. Basilia le dijo a Pili: -No me caes bien, pero si no te metes conmigo yo no me meteré contigo. -Tú a mí tampoco me caes bien, pero puedo ignorarte. Basilia era una muchacha morena, de cabello negro y corto, larga como un día de mayo, delgada y con todo muy bien puesto. Se había criado con su abuela en un pueblo gallego. Aurora, su madre, había ido a servir a la ciudad y acabó trabajando de puta. Casi veinte años después era la madame de un prostíbulo y tenía muchas chicas trabajando para ella. En el prostíbulo la conoció Fermín cuando estaba a punto de arruinarse, fuera a follar para desconectar y acabó con un préstamo que reflotó su empresa. Se casaron y el resto ya os lo imagináis por la pelea de las dos muchachas. Pili era una chica rubia, de ojos azules, casi tan alta cómo Basilia, delgada cómo ella y con un cuerpo de escándalo. Una tarde de verano Pili llegó con un joven al jardín de la casa, estuvieron hablando y el joven la besó antes ...