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La rebelión de mi madre (XIV): Final
Fecha: 03/12/2024, Categorías: Incesto Autor: hectornieto, Fuente: CuentoRelatos
Anteriormente: Mi madre obtiene la prisión domiciliaria y para evitar mayores conflictos paso el mayor tiempo con ella. La psicóloga me recomienda pasar mayor tiempo en las actividades que le agradan para que deje su postura recia que obtuvo de la cárcel. Así es como una tarde pasamos cultivando la huerta y llega el atardecer encontrándonos todos sucios y sudados. Luego cada uno por turno entra a la casa dejando las prendas sucias en la entrada de la casa. Primero se da un baño mi madre, luego yo. Al salir de mi baño quedo solo cubierto con una diminuta toalla que cubre mis partes nobles. Mi madre me espera afuera con unas copas de vino, me invita a pasar a su cuarto para darme una toalla más grande. Ella vestida solo con un deshabillé me hace pasar hasta llegar a donde tiene las toallas, allí comienza a secarme poco a poco. El capítulo anterior termina cuando mi madre se arrodilla frente a mí y secándome desde los pies hacia arriba llega hasta mis testículos. Sus manos rodean mi cadera y su cara se eleva hacia mis partes prohibidas. El rostro de mi madre hurga debajo de la diminuta toalla que cubre mi desnudez, y la levanta para tener acceso a mis testículos. Siento la electricidad en mi cuerpo cuando sus labios y su lengua prueban uno de mis huevos. No puedo ver lo que hace porque la toalla que ata mi cintura cubre su rostro y lo que hace debajo de ella. Su lengua pasa por cada base de mis testículos. Su boca se abre y sus labios ...
... se deslizan hasta darles la bienvenida a la boca de mi madre. Todo esto solo lo imagino y lo siento, pero no lo puedo ver. Solo veo el mover de la toalla sobre la cara de mi madre que con pericia logra dejar que la toalla llegue hasta sus ojos, dejando su mirada clavada en la mía. Sus uñas se clavan en mis muslos y arañan con fuerza mis nalgas. Termina de mamar mis huevos y comienza a probar la base del tronco de mi pene erecto. Siento sus labios y su lengua serpenteando. Aún no puedo ver nada, solo la toalla censurando lo que hace mi madre. Su boca quiere rodear el tronco, siento la saliva que se desliza. Y como el calor de mi miembro atrae la lengua de mi madre. Sube hasta llegar a la cabeza, al glande que estaba tirante de tanto esfuerzo por estar erecto. Es en ese momento cuando sus manos desanudan la toalla y dejan liberado el espectáculo. Mi pene está enorme, palpitante, la boca de mi madre a escasos centímetros. Me mira a los ojos como anticipandome que nada iba a detenerla hoy. Su boca se abre y junto con ella su lengua sale como para anticiparse. El aliento caliente de su boca me genera sensaciones como nunca antes y el primer contacto de su lengua en mi glande me hace bufar como un toro. Sus labios aprisionan el glande y lanza un fuerte suspiro mientras se dedica a recorrer cada centímetro hasta abajo. En cada subir y bajar de su boca se escucha el estruendo de la saliva saliendo por los costados y su esfuerzo por respirar sin ...