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Mi tío Julio
Fecha: 23/12/2024, Categorías: Incesto Autor: Hansberville, Fuente: CuentoRelatos
... clientela con sed suficiente como para llenar los bolsillos de los dueños. Yo seguía adentrándome en la adolescencia con mi tío Julio cómo espejo donde mirarme. Así llegamos al año 89, el momento clave de esta historia. A mis 18 años hacia pocos meses que había perdido la virginidad pero poco más. Alguna mamada esporádica, un polvo furtivo pero lejos de los registros de mi ídolo. Él, mi tío Julio, el hermano de mi madre, a sus 29 años seguía con su exitoso bar de copas. En aquellos tiempos llevaba medio año saliendo con una chica cinco años menor. Una madrileña, estudiante de arquitectura, que se había quedado enganchada del ambiente de la ciudad y de Julio. Astrid era una morenaza de 24 años que formaba con mi tío una pareja de anuncio. Con sus ojazos negros, labios carnosos, pómulos prominentes, unas tetas de escándalo y su pensado a lo Cleopatra, era el morbo personificado. Yo, como todos, estábamos "enamorados" de aquel bellezón de mujer. A todo eso se le unía una leyenda que decía que Astrid era una fiera sexual. Julio ni confirmaba ni desmentía. Se limitaba a sonreír cuando me armaba de valor y le preguntaba por aquellos comentarios. Lo que provocaba que mi libido se disparase y me matará a pajas pensando en la novia de mi tío. Para colmo, ella se mostraba extremadamente cariñosa conmigo. Yo suponía que mi tío le hablaba de mis dudas sobre ella y Astrid se reía de mi actuando como una calienta pollas. Durante el mes de agosto de ese año 89 actuó Radio Futura en ...
... el campo de fútbol de Torremolinos, a media hora de la capital de la Costa del Sol. Astrid había comprado entradas para ver al grupo de Santiago Auseron para ir con Julio y su socio en el bar con su pareja. Pero todo se torció para los hombres cuando el exceso de trabajo en el garito les obligó a quedarse en Málaga. Sus parejas no está aún dispuestas a perderse el convierto, así que no se les ocurrió mejor idea que invitarnos a mi amigo Carlos y a mi. No nos lo podíamos creer, dos adolescentes de 18 años acompañados a dos pibones de 24 a un concierto de Radio Futura. Natalia, la amiga de Astrid, condujo el VW Golf GTi de su novio y en 30 minutos llegamos al campo de fútbol. La verdad es que mi amigo y yo estábamos un poco descolocados. Fueron las chicas las que nos marcaron el ritmo. Nos acercamos a una de las improvisadas barras a pedir unas "macetas" de cerveza con las que combatir el calor. Ellas se liaron un porro que nos fuimos pasando. En medio de aquel ambiente de libertad adulta fuimos entrando en ambiente. Después de unos teloneros locales aparecieron en el escenario Radio Futura en medio de una ovación. Para entonces nosotros estábamos totalmente animados. El alcohol y el hachís había diluido cualquier atisbo de pudor y los roces entre los cuatros eran menos inocentes de lo que debieran ser. Durante la segunda parte del concierto Astrid, totalmente desinhibida, me pidió que la acompañara a mear (los servicios estaban desbordados). Me llevó de la mano hasta un ...