1. Cómo logré cogerme a prima (capítulo 1)


    Fecha: 20/01/2025, Categorías: Incesto Autor: vanir, Fuente: CuentoRelatos

    ... todos los días con mis pacientes. No lo veas como algo morboso. Además, somos primos. No te voy a ver a nada. Es más, si quieres báñate con el bóxer puesto, para que así no te vea tu pitito y tus huevitos, dijo ella en forma de irónica.
    
    -¡Está bien! – dije sin estar convencido.
    
    Unos segundos después, me baje el short y procedí a meterme a la regadera. Entonces Anna se puso detrás de mí, y luego me sostuvo levemente por la cintura. Así que abrí la llave, cayó el agua, y comencé a ducharme.
    
    En ese instante, yo estaba un poco incómodo. Porque como te dije al principio, yo no sentía atracción por ella, ni muchos menos veía su cuerpo de forma morbosa. Para mí solo era mi prima y listo.
    
    Sin embargo, llegó un momento en donde me estaba enjabonando, pero como no me alcanzaba la espalda, le pedí a Anna que me soltaría tantito y que me tallara la espalda, por favor.
    
    Ella aceptó sin decir nada. Así que tomó el jabón y comenzó a enjabonar mi espalda. Luego me dijo, si quieres agárrate de las llaves y te restegro todo el cuerpo. Así terminamos rápido.
    
    -Va… me late – Contesté rápidamente.
    
    Acto seguido, comenzó a enjabonar todo mi cuerpo: espalda, brazos, piernas, cuello y hombro. Entonces le dije: me voy a voltear para que enjabones mi pecho y mis piernas por delante. Ella no estaba muy convencida, pero aceptó.
    
    Fue en ese momento que puede ver los grandes pezones de mi prima. Tenía unas aureolas muy grandes y cafés. No sé por qué, pero en ese instante solo quería ...
    ... bajarle los tirantes de su camiseta y comerme esos picudos pezones.
    
    Por supuesto, no lo hice. Pero fue la primera vez que miré a mi prima de manera diferente. Ahora bien, ella sabía que sus pezones se le marcaban, pero como soy su primo, no creo que imaginará que yo los vería con morbosidad.
    
    Además, no tuve una erección cuando vi esos ricos pezones. Lo cual, por un lado, haría que Anna no sospechara de mí y mis intenciones. Pero por otro lado, me dio miedo imaginar que mi pene no estaba funcionando correctamente.
    
    -¿Y ahora qué hago? – Pensé.
    
    -¡Ah, ya sé! - dije entre mí – y luego el dije a mi prima: oye, Anna… Me quiero lavar mi pene, pero siento que me voy a lastimar. Sé que es mucho pedir, pero me podrías ayudar.
    
    -¿Qué? ¡No! ¡Estás loco! – Gritó ella, y se hizo hacia atrás.
    
    -Oye, ¿qué pasó con lo de ser una enfermera profesional? – pregunté incrédulamente.
    
    -Si… pero… es que… no sé… no creó que te sientas cómodo tú… y yo tampoco – balbuceó, Anna.
    
    -Por favor, Anna… somos primos, ya lo dijiste tú… no hay nada morboso en esto. Eres solo una enfermera haciendo su trabajo.
    
    -¡Está bien!... Pero date la vuelta – contestó ella, no muy convencida.
    
    Entonces me di la vuelta y con mucho cuidado me bajé el bóxer. Acto seguido, ella se acercó a mí por la espalda, enjabono el centro de mi estómago y poco a poco fue bajando su mano hasta tocar levemente mi pene flácido.
    
    Uno vez llegó a él, no se detuvo. Sino que continúo bajando hasta los testículos. Entonces ...
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