-
Papá me revisó el periodo
Fecha: 27/01/2025, Categorías: Incesto Autor: Alexandra Love, Fuente: CuentoRelatos
... persuasivamente. —Sí, a ver házmelo, pero suavecito. —Le dije con voz cachonda. Entonces mi papi retiró su verga de mi ano y coloco su glande a la entrada de mi vagina ardiente. Me tomó de las caderas y comenzó a penetrarme muy despacito. Sentí como la punta de su verga se fue abriendo paso acariciando mis paredes vaginales que estaban ligeramente irritadas y sensibles. La verga de mi papá entro deslizándose deliciosamente hasta topar profundamente en mi cérvix, cuando de pronto sentí un fuerte cólico. —¡Aaaah! ¡Aaaay! ¡Espera papi, no te muevas! ¡Aaaah! Es que me dio un cólico y creo que ya me va a bajar. —Me ruboricé. —Está bien preciosa, no te preocupes. A mí me parece muy excitante cogerte así, en tus días. —Me dijo el muy depravado. —¿Enserio? ¿Te excita cogerme, así como ando? —Yo tenía su enorme verga dentro de mí y comencé a sentir un calor delicioso dentro de mí y el cólico fue pasando. —Sí, preciosa. Me parece muy excitante cogerte en tu periodo, desde hace tiempo tenía ganas de hacértelo así. —Él comenzó a penetrarme suavemente. —Pues la verdad también yo tenía ganas de hacerlo así, solo que me daba mucha pena pedírtelo. —Ya sabes que entre nosotros no hay límites mi princesita linda. —Me dijo de forma muy cariñosa. —Que lindo eres papi, pues entonces cógeme a tu antojo. —Le dije sumisa. Él inició una penetración ardiente y placentera, cada que sacaba su verga sentía una fuerte sensación dentro de mí, era un ardor delicioso. Él me ...
... acariciaba las caderas y yo sentía mis senos restregándose en el cofre caliente del coche. De pronto mi papi aceleró el ritmo de la penetración causándome un tremendo placer, mi piel se erizó y sentí mis pezones endurecerse. Mi vagina estaba ardiendo, pude percibir el aroma de mi menstruación, fue algo que me ruborizó e hizo sentir muy sucia. Estaba teniendo mi sangrado menstrual en pleno acto sexual, cuando de pronto mi papi retiró su verga por completo y en consecuencia la sangre se escurrió entre mis piernas. —Te ves preciosa hija, me excita muchísimo verte reglando. —Me dijo muy morbosamente. —Soy una perrita en celo papi ¡Cógeme! —Le dije a tono de ruego. Mi papi volvió a colocar su verga en mi vagina, me tomó de las caderas y me penetró con frenesí. Su gruesa verga entraba profundamente en mi vagina ardiente hasta topar en mi cérvix, lo hacía de forma incesante. Me sentí muy cogida y vulnerada por mi padre, cual si fuese un objeto sexual que él estaba gozando a su antojo. Mi sangre menstrual servía de lubricante a una penetración bestial. El aroma de mi sangrado, evocaba los más bajos placeres carnales, me sentí tan primitiva y salvaje. Yo una hembra en celo y mi padre un macho buscando la satisfacción propia. El aroma del fino perfume que me regaló se mezcló con el salvaje aroma de mi periodo, y nos envolvió en una atmosfera de pasión sexual. Ambos estábamos extasiados por tan sucio encuentro, dejando salir nuestro lado morboso. —¡Que rico papi! ¡Ay sí, así! ...