1. Papá me revisó el periodo


    Fecha: 27/01/2025, Categorías: Incesto Autor: Alexandra Love, Fuente: CuentoRelatos

    ... ¡Más fuerte papi! ¡Fuck me! ¡Aaaah! ¡Que rico se siente! ¡Estoy menstruando papi! ¡Soy tuya! ¡Hazme reglar!
    
    —Que rico se siente cogerte mientras estas menstruando princesa. Eres una perrita. —Me dijo jalándome del cabello.
    
    —¡Sí, soy tu perrita! ¡Sí méteme la verga bien duro! ¡Así papi así! ¡Más rápido! ¡Hazme sangrar! ¡Se siente rico papi! ¡Que rico! ¡Ay! ¡Así! ¡Aaay! —Me sentía muy sucia y excitada.
    
    La irritación que me causaba mi sangrado menstrual, aunado a la desbordante excitación que sentía al ser penetrada de forma tan salvaje por mi papá. Me hizo comenzar a derramar algunas lágrimas, consecuencia de mis hormonas alteradas por tan apasionado encuentro en pleno periodo. Lágrimas negras y saladas rodaban por mis tiernas mejillas, escurriendo el rímel de mis pestañas.
    
    —¿Te sientes mal preciosa? —Me preguntó mi papi.
    
    —No, está bien papi. Estoy llorando de placer, soy muy hormonal, no te detengas. Siento que ya me voy a venir.
    
    —Sí preciosa vente, mi amor.
    
    —Cógeme fuerte papi, quiero sentirme muy cogida.
    
    Él atendió a mi súplica y comenzó a penetrarme muy violentamente, jalándome de las caderas y ensartándome su verga muy profundamente en cada embestida. Mi vagina ardiente y sensible sentía el fuerte impacto de su verga en mi cérvix. El coche se movía cada que mis piernas se restregaban contra él debido a los fuertes empujones que me daba mi padre. Mis senos estaban muy calientes y excitados. Mis pezones frotaban la lámina caliente del cofre y yo no ...
    ... dejaba de gemir.
    
    —¡Aaaah! ¡Sigue así papi! ¡Más duro papi! ¡Aaay! —Yo estaba rendida sobre el cofre del coche.
    
    —Que rico culo tienes hija. Estas bien caliente por dentro preciosa.
    
    —¡Que rico papi! ¡Házmelo duro! —Le suplicaba por más.
    
    —Te entra hasta el fondo hermosa, te comes toda mi verga. —Los impactos de nuestros cuerpos húmedos por mi sangre escarlata, se escuchaban en cada embestida.
    
    De pronto un calor extasiarte recorrió mi cuerpo sensibilizándome la piel, mi respiración se aceleró y sentí espasmos en mi abdomen. Mis pezones rositas se me endurecieron y alargaron como montañitas, estaba teniendo un fuerte orgasmo.
    
    —Papi, cógeme más rápido ya me estoy viniendo. —Las piernas se me entumieron y dejé caer el peso de mi cuerpo sobre el cofre caliente.
    
    —Vente preciosa, vente mi princesita. —Me decía con mucho cariño mientras me daba unos empujones violentos que me hicieron explotar en un squirt.
    
    —¡Sí! ¡Oh my god! ¡Ay que rico! ¡Aaaah!
    
    Súbitamente un squirt caliente mezclado con mi menstruación salpicó nuestros cuerpos, mi papi continuaba penetrándome vigorosamente, estaba matándome de placer. Yo quedé inerte sobre el cofre, cerré mis ojos y simplemente disfruté de el clímax. Mis paredes vaginales sufrían espasmos que apretaban la verga de mi papi en mi interior, lo que comúnmente se conoce como “perrito vaginal”. El aroma a motor que emanaba del coche, me recordó a los encuentros que tuve hace algunos meses con dos taxistas y por supuesto con el ...
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