1. Haciendo dedo a la playa


    Fecha: 27/02/2025, Categorías: Incesto Autor: Ivanvorpatril, Fuente: CuentoRelatos

    ... minutos.
    
    No pude más que darle la razón, aprovechando para decirle que ella también. Palabras que recibió con una bella sonrisa.
    
    - Tenemos mucha confianza, es verdad. Siempre hemos estado muy juntos y casi solos. Me gustaría ponerme el suje del bikini. ¿Puedo?
    
    - Pues claro.
    
    Se notaban sus pezones duros bajo el algodón de la ligera prenda demostrando que no llevaba nada debajo. Yo tampoco me había puesto sujetador así que estábamos en las mismas condiciones.
    
    Sin más vergüenza que la que habían demostrado hasta ese momento se sacó la camiseta sin prisas. No llevaba nada más que sus tetitas bajo esa prenda.
    
    Tenía la intención de ponerse el sujetador de un bikini que apenas merecía ese nombre, pues solo cubría sus pequeños pezones oscuros. Sus medias naranjas apenas despuntaban pero eran preciosas en su cuerpo delgado.
    
    Traté de no perder detalle de la maniobra por el espejo retrovisor sin pegárnosla. Momento que él como en un descuido aprovechó para poner su mano en mi rodilla con suavidad y descaro.
    
    Creo que era la conductora más lenta de la carretera. Menos mal que no había mucho tráfico. Él, como yo, había estado mirando con lascivia las tetas de su hermana girando el cuerpo en el asiento.
    
    Les pregunté donde pensaban quedarse y al decirme que iban a la aventura les ofrecí quedarse conmigo en el hotel, propuesta que les alegró.
    
    - ¿Tenéis un sitio donde dormir?
    
    - Pensábamos quedarnos en la playa. O donde nos pareciera.
    
    - Eso no parece muy ...
    ... seguro. ¿No tenéis dinero?
    
    - No mucho. Lo justo para comer algo y las copas.
    
    - Mi habitación del hotel es grande y hay dos camas. Podríais quedaros conmigo.
    
    - Eso es muy amable por tu parte. No sé si nos lo merecemos.
    
    Notaba las caricias del chico en mi muslo llegando ya bajo mi falda. Los suaves roces de la mano de ella inclinada entre los asientos, en mi hombro desnudo por mi ligero top, en mi oreja y cuello.
    
    - Claro que sí. Estaréis mucho más cómodos conmigo.
    
    Soplaba con suavidad sobre mi piel, erizando mi vello. Deseaba llegar al hotel. Necesitaba verlos desnudos del todo.
    
    En recepción apenas me pusieron problemas al decir que llegaba con dos sobrinos. Nos quedaríamos en la misma habitación de la reserva. Se limitaron a cobrar un suplemento.
    
    La cama era enorme y pensaba disfrutarla. Había una supletoria que no usaríamos para nada. Ni nos planteamos bajar a la playa. Todos teníamos ganas de disfrutarnos.
    
    - Poneos cómodos. Creo que estaremos bien aquí.
    
    - ¿Bajamos a la playa?
    
    - Por mí nos quedamos.
    
    El chico se lanzó a besarme en el momento de cerrar la puerta y yo misma le arranqué la camiseta que se había vuelto a poner para entrar en el hotel.
    
    - Joder, ¡Que bueno estás!
    
    Ella detrás de mí dejó caer mi falda al suelo arrodillándose para mordisquear y lamer mis nalgas sin apenas el estorbo del mínimo tanga.
    
    - Tú también estás buenísima.
    
    Me dijo ella. Casi me corro al notar sus manos abriendo mis nalgas y pasear su lengua por toda mi ...
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