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Haciendo dedo a la playa
Fecha: 27/02/2025, Categorías: Incesto Autor: Ivanvorpatril, Fuente: CuentoRelatos
... lascivo. Creo que todo el mundo a nuestro alrededor pensaba que éramos lesbianas hasta que Mario se unió al beso. - Nos vamos. Le dijo su hermana. Por la calle camino del hotel no dejamos de meternos mano. Yo llegué a la habitación sin el tanga que Mario llevaba en su bolsillo desde dos esquinas atrás. Y el vestido de Sonia no estaba en mucha mejor condición. Menos mal que en la recepción del hotel la encargada estaba distraída con su móvil y no nos prestó atención. Nuestro chico perdió la camiseta en el ascensor y yo me la colgué de la cinturilla de la falda. Aprovechamos para lamer sus axilas y pezones, cada una el de su lado. Y lamer la suave piel de su cuello. No esperé a cerrar la puerta de la habitación y ya tenía los shorts por los tobillos. Le di un suave azote en el culete para mandarlo a la cama. Tumbado boca arriba nos miraba a las dos que le dedicábamos un sensual y lento striptease. Sonia empezó a levantar el vestido subiéndolo por la cadera, el vientre, los pechos hasta sacarlo por encima de la cabeza. Aproveché para lamer sus axilas y chupar sus pezones. Yo dejé que ella abriera mi blusa y se hiciera con mis tetas mientras seguíamos bailando lento y sensual. Dejé caer la falda al suelo y la aparté de una patada. Miré con mi mejor cara de lujuria a Mario que tumbado en la cama boca arriba y con la polla apuntando al techo no perdía detalle. Despacio moviéndome felina me dirigí hacia allí seguida por su hermana. Estaba más que ...
... cachonda. Me subí sobre su cadera y su nabo se deslizó en mi húmedo interior sin la menor resistencia. Él no tenía que hacer nada ya me encargaba yo de subir y bajar. Una de sus manos me alcanzaba el clítoris y me volvía loca acariciándolo. Sonia en cambio se subió sobre su carita de no haber roto nunca un plato. Apoyada en el pecho del chico pellizcando sus pezones con suavidad, podía ver como la lengua de este se desplazaba por la vulva de su hermana hasta acariciar el clítoris. O se perdía hacia atrás en busca del ano de la chica. Ella y yo frente a frente no perdimos la ocasión de volver a besarnos o de que ella acariciara mis tetas. Pero ninguno de los tres estaba muy coherente en ese momento. Nos dejábamos llevar por el placer jadeando y suspirando al ritmo del movimiento de las caderas. Se corrió dentro de mí por supuesto. Ya tomaba precauciones para esos momentos. Pero antes yo había tenido dos orgasmos Que ella se había ocupado de silenciar con su lengua en mi boca. Ella también había tenido lo suyo con la juguetona lengua de su hermano. El chico la movía muy bien. Nos derrumbamos en el colchón todos mezclados sin saber que brazo o pierna teníamos clavados en las costillas pero muy satisfechos. Dormimos abrazados a los otros. Para ir al baño tuve que apartar el brazo de Sonia y pasar por encima de Mario. A la mañana siguiente Bajamos a la playa donde renovamos nuestros juegos. En el mar nos abrazaban, besábamos y acariciábamos. En la arena con la excusa del ...