1. Solos en aquella cama ¿Qué mas podría pasar?


    Fecha: 22/03/2025, Categorías: Incesto Autor: jc2020, Fuente: CuentoRelatos

    ... Tome su mano, con mis dos manos, si, ella estaba muy fría, aquella noche la pasamos así, yo intentando darme vuelta, pero no quise romper aquel momento, era muy probable que estuviese soñando o algo, yo sentía su mano sobre mi pecho. Fue como si mis ganas de tener sexo con ella, se hacían realidad, lo pensé mucho que hasta me pellizcaba los brazos.
    
    Estas noches siguieron por dos semanas más, la reforma se extendió más de la cuenta. Las noches fueron llegando con más ganas, había muchas ansias en que llegaran las 11 pm para ir a descansar, ya para este momento mi tía se cambiaba casi delante mío. Al meternos a la cama dormíamos abrazados, mi pierna por entre sus piernas, mis manos ya jugaban en su cuerpo, no hacíamos mucha bulla, ya que yo me escurría a mi habitación por las noches. Llegamos a tener mucha confianza al estar juntos, reíamos en silencio por debajo de las cobijas, encendíamos las luces del móvil, y charlábamos sobre lo que nos había pasado durante el día. Cada noche era una aventura diferente, a veces ella llegaba tarde de algún sitio, y yo la esperaba en la habitación, la camita caliente y su vestido de dormir, entre mis piernas.
    
    Esto parecía un juego de adultos. Una relación amorosa sacada de un libro de relatos eróticos, empezaba a desearla cada noche, me estaba rayando un poco los sentimientos, hubo noches que dormíamos abrazados, sus rebosantes pechos rozando con el mío. Mis erecciones casi siempre intentaba disimularlas, pero era difícil, ya que ...
    ... ella se daba cuenta de todo, lo digo porque miraba mi entrepierna abultada y se sonrojaba, hacia bromas sobre lo que ocurría en mis pantalones. Era todo muy relajado, pero a la vez muy excitante, estar a solas con Sandra, en la misma cama, fue una relación cariñosa, porque ella es hermana de mi madre, pero a la vez muy excitante por la sensualidad que posee, estoy seguro que a más de uno, le excitaría la idea de tener sexo con ella.
    
    Una de estas cariñosas noches, decidí moverme un poco hacia el centro de su naturaleza, llevaba ya varias noches sin casi dormir, yo pensaba, y si ella está probando hasta donde van mis ganas. Intente moverme más hacia ella. Mi pierna la apoyé muy pegada a su vagina, yo podía sentir los vellos de aquella abultada vagina, antes de acostarnos, vi que no llevaba bragas puestas. Se había metido a la cama, sin bragas, como podía hacer eso ante un muchacho que esta con todo el aparato reproductor alborotado, que solo piensa en sexo, en tener sexo, en querer follarla, que quizás lo único que piensa de una relación, es a qué hora y donde quedamos para follar. Pues así estaba yo en aquel momento, como un loco salido, deje rosar un poco más mi rodilla, por sobre su vagina.
    
    Hice creerle que dormía plácidamente sobre sus pechos, sentía su respiración acelerándose, las contracciones en su vientre, no demoraron, los susurros en mis oídos, para saber si yo dormía o estaba despierto fueron insistentes. Yo caso omiso a todo, restregaba suavemente mi rodilla en ...
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