Me corro en tu polla, papá
Fecha: 31/03/2025,
Categorías:
Incesto
Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... lamidas de axilas...
Era verano y Berta llevaba puesta una camiseta blanca donde se marcaban los pezones de sus gordas tetas. Julio le dijo:
-Quita la camiseta si quieres saber que se siente.
-No llevo sujetador.
Mirándole para las tetas le dijo:
-Lo sé, se te marcan los pezones en la camiseta.
Berta lo que se quitó fue la careta.
-La vamos a liar, yo al írseme la regla tengo muchas ganas y sé que tú me deseas.
-¿Cómo lo has sabido?
-Para esas cosas las mujeres tenemos un sexto sentido.
-Quita la camiseta.
Berta ya se lanzó a la aventura.
-Quítamela tú.
Le quitó la camiseta y dejó al descubierto sus redondas tetas con areolas marrones y gordos pezones. Julio le sujetó las manos a su cuñada detrás de la cabeza y lamió sus brazos y sus axilas, las lamió varias veces y después buscó su boca. Al encontrarse los labios y las lenguas se comieron vivos. Luego Julio le soltó las manos y los brazos de Berta le rodearon el cuello.
-No sabes donde te has metido, cuñado.
-Me gusta el peligro.
Julio le echó las manos a las tetas y se las magreó, pero luego de unas mamadas, le dijo Berta:
-Voy a mi habitación. Desnúdate y ven cuando te llame.
Julio se desnudó. Su polla era importante, era gorda, era larga, era una buena polla. Cuando lo llamó entró en la habitación de su cuñada con la polla mirando al techo. Berta estaba desnuda. Tenía el coño emboscado y en su mano derecha sujetaba un látigo de siete lenguas. Le dijo:
-¿Empiezas a ...
... saber dónde te has metido, Julito?
-Me doy una idea, Bertita.
Berta se sentó en el borde de la cama.
-Arrodíllate y ven a mi caminando cómo un perro.
Julio fue a su lado caminando a cuatro patas.
-Lame mis pies, y más te vale lamerlos bien si no quieres que use el látigo contigo.
Le cogió el pie derecho, lo levantó, lamió la planta, lamió entre los dedos, los chupó uno a uno... Luego Berta de dio el pie izquierdo, pie al que le hizo lo mismo que al derecho, después puso las manos sobre sus rodillas, le abrió las piernas y lamió el interior de sus muslos hasta llegar al coño.
Berta se echó hacia delante y le dijo:
-Cómeme el coño bien comido.
Julio la desobedeció, le echó las manos al culo, la levantó en alto en peso, le clavó la polla en el coño y le comió la boca. Berta dejó caer el látigo al piso de la habitación, le rodeó el cuello con sus brazos y le dijo:
-Así nunca me habían follado.
Julio la acercó a la pared y le dio caña brava. Follándola se comían las bocas. Era tanta la lujuria que babeaban al chuparse las lenguas y la saliva caía en las tetas de Berta, tetas que se pegaban al pecho de Julio cómo dos lapas. Al rato, Julio, sujetando las nalgas de su cuñada y dándole a romper, le metió la punta de un dedo de cada mano dentro del culo, Berta exploto diciendo:
-¡Me corro!
Berta corriéndose echaba por fuera una cosa mala, tanto echaba que por el interior de sus muslos comenzaron a bajar regueros de jugos. Julio se corrió dentro del ...