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Manoseada en el transporte público
Fecha: 03/08/2025, Categorías: Confesiones Autor: Martina Pearson, Fuente: CuentoRelatos
Estaba llegando un poco tarde a mi clase de inglés con lo que odio llegar tarde... Veo que el colectivo que tenía que tomar se asoma y me preparo para pararlo. Se acerca a la vereda, subo y saco mi boleto. Iba llenísimo de gente, esto aumentó aún más mi fastidio, me quito la mochila para llevarla en la mano e intento hacerme lugar entre tanta gente. Paso entre una mujer y los que imagino son sus hijos, al lado aferrado a un barral había un hombre algo mayor, más adelante varias chicas adolescentes que parecía iban a la escuela y mucha gente más que a juzgar por el horario, estaba yendo a trabajar. Avanzar era casi imposible por lo que iba pidiendo permiso a la vez que empujaba un poco. Me esperaba un viaje de al menos 45 minutos y el fastidio aumentaba cada vez más. Llegando casi al final del colectivo decido buscar algún rincón para quedarme y esperar ahí a llegar a mi destino. Quedo de frente a una de las ventanillas y entre la ventanilla y yo la fila de asientos para una sola persona. Me puse los auriculares ya que había encontrado el lugar "más cómodo" y puse Amy Winehouse para relajarme un poco. Entre arranques y frenadas, curvas y calles en mal estado viajar en colectivo es como subirse a un juego en un parque de atracciones. Las personas que viajamos a diario en el transporte público lo sabemos y estamos algo acostumbradas a empujones o alguna que otra apoyada de algún vivo. Yo iba bastante enganchada con las canciones que estaba escuchando y ...
... en un momento el colectivero frena algo brusco y por inercia me empujan contra las ventanillas. Me pareció sentir algo más a parte del empujón, pero dado que ya tenía bastante fastidio encima decidí ignorar la cuestión. Al rato el colectivero vuelve a realizar una maniobra un poco brusca, aunque menos que la anterior y vuelvo a sentir algo sobre mi cola. Lo sentí de manera intensa y ya me di cuenta de que claramente no había sido inocente la apoyada anterior. Quise reaccionar, pero encontré que entre el enojo por la situación y mi fastidio esa apoyadita me estaba generando algo. Me quedé esperando a ver si pasaba algo más y nada. Me quedé un poco desconcertada porque siendo que no me quejé, no me moví del lugar ni nada ¿Qué esperaba la persona que me había apoyado para volver a hacerlo? Mi desconcierto no duró mucho, porque al doblar el colectivo en la avenida mi compañero de viaje volvió a aprovechar la situación y esta vez me dio una apoyadita que duró más tiempo y que sentí mucho mejor. Yo llevaba calzas deportivas porque después de mi clase de inglés me iba a entrenar así que la calza hacia todo más interesante y rico. Al parecer el muchacho me estaba probando a ver si yo hacía algún berrinche o algo, pero la verdad es que yo me la estaba pasando bien, es más quería que continuara y para hacérselo saber di un paso para atrás y está vez fui yo quien se pegó a él. Él entendiéndome inmediatamente dio un pequeño paso hacia adelante lo cual hizo que quedáramos ...