1. Año nuevo con Lorena, Diego, mi mujer y yo (parte 2)


    Fecha: 06/08/2025, Categorías: Intercambios Autor: Dayenorius1, Fuente: CuentoRelatos

    De alguna forma, entrelazados Lorena y yo mientras Luli se montaba a horcajadas en la cintura de Diego, nos tiramos a la pileta para refrescarnos, pero el chapuzón no pudo sacarnos la calentura que teníamos. Mi mujer se aferraba abrazada a su nuevo amante besándolo con desesperación y meneándose frenéticamente sobre su bulto durísimo, mientras yo me devoraba los lujuriosos labios de una Lorena excitadísima que me apretaba las nalgas para empujarme contra su tanguita hilo dental.
    
    No tardé mucho en bajar mi bóxer para liberar mi pija enhiesta y meterme debajo del agua para quitarle la tanga a Lorena y meterle la lengua en su deliciosa y ansiosa concha para chupársela con devota pasión, mientras ella empujaba mi cabeza para que se la metiera más adentro, si ello fuera posible.
    
    Como pude, salí a respirar jadeando y me atrapó con su boca cálida y ansiosa, al tiempo que yo la alzaba para montarla en mi cintura y ella directamente se ensartaba mi poronga en la concha con el empujón, soltando un grito ahogado de placer y empezaba a cabalgarme como una yegua en celo, mirándome a los ojos con una lujuria desenfrenada que me volvía loco. Ella me estaba cogiendo, de manera literal, controlando absolutamente la situación.
    
    A un par de metros, Diego chuponeaba y devoraba los pechos de mi mujer, mientras ella seguía meneándose con frenesí sobre su bulto bien duro aún cubierto por el slip blanco finísimo. Detuvieron apenas su erótico entusiasmo para quitarse entre ellos la tanga ...
    ... y el slip y, ya desnudos totalmente, Diego volvió a alzar a mi mujer para meterle su verga de un saque en su concha delirante de deseo, arrancándole un verdadero alarido sofocado mientras ella lo abrazaba bien fuerte para metérsela bien en su interior. Luli se corrió casi enseguida, gimiendo y jadeando furiosamente, sin por eso dejar de cabalgar sobre la poronga de su macho, diciéndole:
    
    -¡Potro, dame más! ¡Potro, quiero maaas!
    
    Diego acalló sus gritos besándola con pasión y cogiéndola como la yegua en celo que era. Toda la escena nos puso a mil a Lorena y a mí y en un par de minutos nos corrimos juntos, entre jadeos y alaridos sofocados por el deseo, sin dejar de embestirnos mutuamente, como si recién hubiéramos empezado a tener sexo.
    
    Muy de a poco nos fuimos calmando y apaciguando la cogida sólo para mirar a nuestro lado como, tras otro par de minutos Diego eyaculaba como un burro en la concha de mi mujer con más de media docena de espasmos salvajes y ella aceleraba su cabalgata jadeando y bufando para volver a correrse con otro múltiple orgasmo. Lorena me mordisqueaba el lóbulo de la oreja y me susurraba:
    
    -¡Qué puta es tu mujer! ¡Cómo le gusta coger!
    
    -¿Viste? La pija le gusta más que respirar. Pero tu novio es un potro.
    
    -¿Te gusta mi novio?
    
    -¡Siii!
    
    -¿Te lo cogerías?
    
    -¡Claro que sí!
    
    -¡Sos re puto vos también!
    
    -¡Siii! Pero no con cualquiera, le respondí, dándole un soberano y largo morreo que me hizo parar la pija de nuevo, aún dentro de su ...
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