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Que maravilla de mujer (capítulo 1)
Fecha: 09/08/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Padopas, Fuente: CuentoRelatos
... tremendamente sensual. Los dos congeniamos enseguida y descubrimos en nuestras conversaciones, que los dos teníamos aficiones muy afines. La verdad es a mí el tiempo se me hacía muy corto con Eva cada vez que conversábamos, siempre después de cenar mi hermano se retiraba a ver la tv. Eva y yo nos quedábamos en la mesa charlando todas las noches, porque ambos siempre teníamos temas de conversación sobre los que sentíamos interés, y la verdad es que nos lo pasábamos genial contándonos cosas sobre cualquier tema que nos surgía hablar. Pero yo seguía sufriendo cuando Eva estaba a mi lado por lo buenorra que está, viéndola tan cerca, cada vez que ella coqueteaba conmigo y me dedicaba una de sus sonrisas, ya me ponía muy alterado, sobre todo ella me ponía a cien cuando nos sentábamos en el sofá del salón conversando agradablemente, y de vez en cuando hacia algún movimiento, o ponía alguna postura que hacía que su ropa se abriera un poco más mostrándome un poco más de piel, o en otras ocasiones cuando paseaba por la casa con tan solo una camiseta muy corta y un tanga por única vestimenta. Entonces yo podía admirar la belleza de sus piernas y de sus pechos y me daba cuenta de que sus pezones estaban casi siempre muy puntiagudos, como si estuviera excitada siempre que yo estaba mirándola, y a mí eso ya me ponía que ni os cuento. Llego un momento en que yo ya no me molestaba en disimular y cuando la tenía enfrente de mi tan cerca, la miraba directamente a sus tetas, ...
... cosa que observé que le parecía agradar, entonces ya me ponía muy violento sintiendo que me estaba empalmando, trataba de que nadie y por supuesto tampoco ella, se dieran cuenta de mis erecciones; por eso trataba de tranquilizarme y de no mirárselas, pero no sé si en alguna ocasión pude disimular lo alterado que ella me ponía, yo me daba cuenta de que mi corazón latía más deprisa al verla sus pechos y su cara tan bonita estando tan cerca de mí. En la primera ocasión que mi hermano tuvo que hacer un viaje por un par de días a Madrid, me recordó el favor que me había pedido de cuidar que Eva no se aburriera. Yo había pedido dos días libres en mi trabajo para poder dedicarme a esta misión por entero, así que Eva y yo planeamos como aprovechar esos días para mostrarle las maravillas de Tenerife, y decidimos que, en el primer día, daríamos una vuelta por las calles más típicas de la ciudad, y para eso, quedamos en salir de casa en las primeras horas de la mañana. Y cuando la vi salir de su dormitorio para empezar ese paseo, vi que seguía vistiendo provocativamente, que en esta ocasión eligió una blusa de blonda blanca, muy calada junto a una falda de raso de color crema que le llegaba a menos de la mitad del muslo, además calzaba unos zapatos de altísimo tacón, de por lo menos 10 centímetros y del mismo color, y… ¡¡No se puso sujetador!! sus tetas y sus pezones se entreveían a través del calado de su blusa y hacía más excitante la visión de su delantera. Empezamos el ...