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Que maravilla de mujer (capítulo 1)
Fecha: 09/08/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Padopas, Fuente: CuentoRelatos
... recorrido por las calles del lugar, ella iba cogida de mi brazo, y yo observaba que su cuerpo al pasar levantaba miradas, y hasta me di cuenta de que más de uno se daba la vuelta para quedársele mirando, y así comenzamos nuestro paseo llegando hasta el puerto y visitando la piscina natural del Complejo de Lago Martiánez. Le estuve explicando el funcionamiento de esas piscinas naturales y haciendo un recorrido por entre las diferentes isletas que lo componen. Ambos caminábamos unidos del brazo o de la mano como una pareja de novios, charlando en todo momento y riéndonos los dos por cualquier tontería. Yo no podía evitar el que mi aparato estuviese en posición en todo momento, y sobre todo ahora me sentía más excitado yendo ella y yo caminando tan juntos, en la calle íbamos cogidos del brazo pegando Eva sus caderas a mí, propiciando así el roce frecuentemente con sus muslos y que sus enhiestos melones fuesen notados por mí con su roce continuo, y yo veía que algunos hombres la miraban hasta con deseo, y ella, que yo sabía que no tiene un pelo de tonta, se daba cuenta, y me sonreía con un gesto de complicidad, en un momento en el que ambos estábamos parados contemplando un paisaje, Eva con una sonrisa cautivadora, me echó su brazo por encima de mis hombros y atrayéndome cariñosamente hacia ella, me besó en mi mejilla con un sonoro beso diciéndome: –Qué suerte que tengo de tener un cuñado tan guapo. –Perdona cielo, la guapa y preciosa eres tú. –Y tú también eres ...
... muy guapo cuñado, y te digo que te quiero mucho más de lo que tú crees. Hablando y paseando nos paramos delante del escaparate de una tienda de modas, y Eva se decidió a que entráramos, y una vez dentro estuvo escogiendo ropa interior y ropa de dormir, la vi como escogía un tanga de tamaño mínimo, de color rojo, y luego después de ver varios más, escogió un babydoll muy transparente y dijo de ir a probárselo y que yo la acompañara. Entró en el probador y yo me quedé lógicamente fuera, pero observé que ella no había cerrado totalmente la cortinilla, por lo que yo podía verla si no totalmente, al menos bastante bien desde donde yo estaba. Miré con disimulo que alguien no me viera fisgando, y vi cómo se quitaba la ropa quedándose con unas braguitas blancas muy pequeñas, extremadamente pequeñas para agrado mío, porque por detrás esas braguitas, eran tan solo un pequeño triangulito que desaparecía entre sus glúteos, y entonces pude admirar por vez primera la belleza de unos pechos perfectos en tamaño y forma, muy erectos y con areolas pequeñas en los que sobresalían unos pezones puntiagudos que me dejaron hipnotizado. Cogió la prenda y se embutió por su cabeza ese babydoll, después de contemplarse en el espejo y hacer unos cuantos giros viendo como le quedaba, Eva abrió un poco más esa cortinilla, se volvió hacía mi mirándome con una sonrisa cautivadora y me pregunto: –¿Qué te parece, te gusta? Fue como verla casi desnuda porque podía ver con la transparencia de la ...