Desde el asilo
Fecha: 09/08/2025,
Categorías:
Dominación / BDSM
Autor: mab60, Fuente: CuentoRelatos
No importa cual había sido mi falta: le mentí, la engañé.
Y allí estaba yo de rodillas, desnudo, besándole los pies, pidiendo perdón. Ella estaba sentada con piernas y brazos cruzados, mirándome y sonriendo. Callada, imperturbable, una diosa ajena a la miseria humana que era yo. Dejó que me arrastrara, que se me secaran las lágrimas y los besos. Hasta que por fin se inclinó y tomo la correa que tenía atada a mi collar y con un suave tirón, me acercó a centímetros de su boca. Con voz tranquila, como si estuviera hablando del tiempo, dijo:
- No sé si algún día te voy a perdonar. Puede que sí, puede que no. Tendrás que pasar por mucho, sufrirás lo que nunca imaginaste. Si hasta ahora eras mi esclavo con algunos beneficios, vas a ser menos que eso. Te voy a transformar en nada, en un ser que apenas escuche mis pasos va a empezar a temblar y a pedir clemencia. No volverás a ver la luz del sol por mucho tiempo… - me dio un suave beso en la boca y me soltó: También podés irte. Elegí.
Por supuesto que me tiré desesperado a sus pies y le agradecí de mil formas inimaginables. No fui consciente o no quise serlo, del significado de sus palabras. Solo quería que me perdonara. Esto sucedió hace… ¿quince? ¿Diez años? No lo sé. A partir de aquel día perdí todo: incluida la noción del tiempo.
II
Primero fue desocupar la habitación de servicio que contaba con un baño mínimo. Solo permitió que dejara un colchón en el piso, unas pocas mantas. Nada más. Cuando finalicé me encerró ...
... en aquel cuarto. Durante semanas o meses, no lo sé, me sacaba de allí tirando sin piedad de la correa y me llevaba hasta la cocina y allí me hacía comer en el piso, mientras ella permanecía mirándome callada. Luego me encerraba otra vez en la habitación.
Hasta que aquella monotonía se quebró. Y empezó otra rutina infernal, durante la cual supe del terror, del dolor, de agonías físicas y mentales que me quebraron para siempre. Nunca imaginé de lo que ella era capaz.
Aunque los recuerdos son difusos, los días empezaban con ejercicios físicos bajo su supervisión. Traía una silla y sentada me indicaba que debía hacer. Cuando cometía un error ya sea por torpeza o porque estaba exhausto, con voz sedada me indicaba que repitiera. Nada más.
Nunca, ni antes cuando ya era mi dueña y aún tenía ciertos derechos como satisfacerla oralmente o bañarla por ejemplo, ni en esta nueva etapa, ella se vestía de manera especial. Alguna que otra vez recuerdo haberla vestida con alguna prenda de cuero. Le bastaba con su desnudez para vencerme. Pero ahora no. Cada vez que me visitaba, lo hacía como Dios la trajo al mundo. ¿Cómo es físicamente? ¿Importa eso de un Ama?
Cuando concluía mi entrenamiento físico, Ella entraba en acción. Comenzaba a usar el látigo corto como solo Ella solo sabía hacerlo. Era lenta y metódica. No me hacía contar los latigazos porque creo que ni Ella sabía cuando detenerse. Podían ser diez como cincuenta o más. Jamás necesitó atarme. Solo indicaba en que posición ...