1. Despertares y pesadilla


    Fecha: 22/08/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: marori73, Fuente: CuentoRelatos

    ... Dijo Manuel
    
    -Estuve a punto de forzar la puerta 2 veces, jaja respondí
    
    -Vamos, dijo Manuel, y toma, tu llave, me dijo dándome una.
    
    Como había prometido, la sala no nos defraudó. Era enorme, casi media planta del chalet, la otra media era el garaje, totalmente insonorizadas las paredes en acolchado rojo, con varios espejos en algunas zonas, estratégicas supuse, y algunos en el techo. Potro, silla ginecológica, cruz, x, varias poleas en el techo, grilletes en varios puntos, una especie de somier antiguo metálico, conectado a un generador, un armario con todo tipo de parafernalia, dos butacas negras de piel, vamos, todo. Un pastizal gastado únicamente para el placer y el dolor. Estábamos embobados tanto Vanesa y yo, como Silvia, que tampoco lo había visto. Al fondo había una puerta, de acceso a un baño con hidromasaje, para relajarse después de una sesión. Había también una pequeña nevera. Estaba pensado hasta el último detalle. Era perfecto
    
    -Que os parece? Dijo Manuel
    
    -Perfecto, respondimos
    
    -Hermanita, dijo sin preámbulos, desnúdate, quiero ver mi propiedad
    
    -Qué?? Exclamo Vanesa, que no se lo esperaba, ahora?
    
    -Acaso estas sorda? Respondió y agarrándola por la camiseta, de un tirón se la desgarro dejando sus tetas al descubierto, con la R completamente curada, y los pezones erguidos y perforados, desafiantes.
    
    -Aquí dentro, obedeceréis sin rechistar, y hablareis solo si se os pregunta, dijo, y le arreo un bofetón en la cara. Lo has entendido?
    
    -Si ...
    ... amo, respondió Vanesa, bajando la mirada al suelo, sumisa
    
    Yo estaba un poco desubicado, la verdad. No me esperaba una entrada así.
    
    -Desnúdate y enséñame el resto, le dijo. Vanesa lo hizo sin rechistar.
    
    -Perfecto, exclamó satisfecho, mientras me miraba
    
    -Tu a que esperas? Espeté a Silvia, también quieres una ostia?
    
    -No amo, respondió mientras se quitaba la ropa
    
    Estaba muy morena, su marca, también cicatrizada, lucía en su depilado pubis. Entre sus labios se apreciaba la piedra superior del piercnig, y los pezones, se veían duros y firmes, con sus joyas manteniéndolos así.
    
    Manuel llevo a Vanesa al centro de la habitación, y le sujeto los brazos a una cadenas que pendían del techo, en una polea. En el suelo, había otras que sujetaron sus tobillos con las piernas muy separadas. Aflojo la polea del techo para que pudiera doblarse sobre su cintura, para sujetarle al cuello otra correa desde el suelo. Una vez así, volvió a tensar la del techo, dejándola totalmente inmovilizada, abierta y expuesta. Me fije que en esa zona había un pequeño sumidero y en la columna cercana un grifo, y una manguera plateada terminada en un fino tubo con agujeros.
    
    -Vamos a limpiar ese culo antes de follármelo, dijo Manuel
    
    Escupió varias veces en su agujero, y comenzó a extender la saliva y lubricar la entrada de su culo, para después empezar a introducirle su dedo corazón, que pronto fue sustituido por el cabezal de la manguera. Abrió la llave de paso, y al momento vi como Vanesa ...
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