1. Trío salvaje con mi hermana y mi cuñado (parte II)


    Fecha: 29/08/2025, Categorías: Incesto Autor: Martina Paz, Fuente: CuentoRelatos

    ... sos tremenda puta? Te haces la buenita, la intelectual, pero te morís por cualquier pija. Sos más puta que yo y que cualquier persona que conozco”. Y tiene razón. Doy la vida por una buena cogida, por una buena pija que me haga olvidar de todo. Sigo en la realidad, pero pierdo la noción del tiempo. Acabas adentro de mi culito. Tu leche súper caliente y espesa me desborda y se resbala entre mis piernas. Caigo rendida sobre mi hermana. Cuando logra liberarse de mi cuerpo, se pone en cuatro, obligándome a darme vuelta. Te coges a mi hermana por su culito. Tu pija, a pesar de todo el recorrido, sigue tan dura como el principio. Eso me encanta de vos. Te coges a mi hermana mientras ella me chupa la concha. Mientras te la coges a ella, no dejas de mirarme. Te pido a los gritos que la cojas, que la rompas toda, mientras tus dos putitas gritamos de placer.
    
    De repente salís de adentro de mi hermana y, de un empujón, la tiras sobre la cama. Me toma del brazo y me obliga arrodillarme. Sé lo que viene. Nos besamos con intensidad mientras te masturbas frente a nosotras. Me agarras del pelo con fuerza y me obligas ...
    ... a mirarte. Tu cara de placer casi que me hace acabar de nuevo. Estas por venirte, pero preferirías vivir eternamente en esa paja, en esa habitación, con dos putitas a tus pies. Pero acabas. Y, a pesar de que ya lo habías hecho varias veces esa noche, acabas una tremenda cantidad de leche. La distribuís equitativamente entre mi cara y la de mi hermana. Con mi boca llena de leche, beso a mi hermana. Tu leche pasa de mi boca a la de ella, de la de ella a la mía. Nos quedan restos en el pelo, en los ojos, en las tetas. Ella me las chupa para limpiarme, yo se las chupo para limpiarla, mientras vos temblas de placer. Nos ayudas a ponernos de pie, la besas, me besas, nos besamos entre los tres. Nos llevas a la cama, te acostas en el centro, con las dos recostadas sobre tu pecho. ¿Existe algún momento más feliz para los tres? Te juro que para mí no, y estoy segura de que para ella tampoco. ¿Vos que decís?
    
    Nos dormimos los tres enredados como si fuésemos un solo cuerpo. Estoy agotada, dolorida, extasiada de placer. Pero se me hace inevitable no pensar en que me encantaría que, cuanto antes, volvamos a empezar. 
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