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Pelado deportista
Fecha: 02/10/2023, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Rafael, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... que en varios de los chicos se veía claramente la forma de un pene ya bastante generoso. Eran todos bastante guapotes. Había para todos los gustos, rubios, morenos y castaños. De ojos claros, verdes y oscuros. Algunos sin afeitar y con cara de malotes, y otros todavía lampiños y aniñados. Altos, bajos y de mediana estatura. Me llamó la atención uno de piel morena musculoso de gimnasio. Había unos con la piel blanca como leche, hasta muy bronceados. Pero todos tenían algo en común, lucían unas piernas bastante fuertes y un culito prieto, fruto sin duda de jugar futbol desde pequeños. Iban comentando sus planes para esa tarde de sábado. Algunos optarían por la play y otros por ir al cine. Uno de ellos explicaba a sus compañeros, entre risas, que se sentaba con su novia en la última fila de la sala de proyección y que con la oscuridad la chica se animaba a sobarle la polla. Mientras el pelado les confesaba esto, se agarraba el bulto, mostrando al grupo el principio de erección que ese pensamiento le provocaba. Aquel chico, siguiendo con su relato, explicaba que compraba el bol de palomitas más grande, porque así, cuando ella se animaba, él se lo colocaba entre las piernas para evitar posibles miradas de otros espectadores. En muchas ocasiones, si no había nadie cerca, su novia le desabrochaba el pantalón, le sacaba la verga y se la jalaba hasta que se corría. El recuerdo de aquellas ocasiones, mezclado con la ebullición hormonal adolescente, provocaba en aquel ...
... joven relator una generosa erección que mostró a sus amigos a través de la fina tela del pantalón deportivo, ajustándolo a su miembro ante la mirada de su grupo... y mía. Entre las risas y empujones de los pelados y mi excitación, llegamos a la siguiente estación. Esta vez se abrieron las puertas de ambos lados y fueron subiendo nuevos pasajeros. No paraban de entrar viajeros y mientras unos accedían, el resto íbamos moviéndonos para dejar sitio, lo que provocó que el corro de amigos se disipara. Durante casi un minuto íbamos todos recolocándonos en el vagón, llevados irremediablemente por el gran número de pasajeros que subieron en aquella estación. Al cerrarse las puertas y establecernos definitivamente en las nuevas ubicaciones, me percaté que había vuelto casi a la esquina en la que estaba al principio. Al arrancar el tren me desequilibré hacia atrás, comprobando como había alguna persona entre mi cuerpo y la propia esquina, empujándolo sin querer. - Perdona, le dije a la víctima de mi torpeza. - No te preocupes, parecemos borregos, me contestó sonriendo. No lo podía creer, uno de los pelados deportistas estaba colocado justo detrás de mí. Aunque intentaba mantener el equilibrio, cada vez que el tren daba un suave bandazo, mi cuerpo se desplazaba ligeramente contra el chico. Intentando atosigar menos al joven, dejé mi mochila en el suelo, entre mis pies. Al agacharme a dejarla, sentí claramente como el destino me quería bien, notando como mi trasero presionaba la ...