1. El chico del Centro Comercial Parque La Colina, Bogotá


    Fecha: 01/11/2023, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Rafael, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... el borde de su chandal.
    
    Me situé en sus pies y le quité los zapatos. Acerqué sus pies hasta mi nariz oliéndolos, aspirando el aroma fuerte de sudor. Me los pasé por mi pecho. Le quité los calcetines blancos de deporte que llevaba y también los olí, llenándome del olor que desprendían. Los froté contra mi pene rodeándolo y después me los llevé a la boca, lamiéndolos. El aroma del pelado empezaba a invadir todo mi cuerpo. También el aire de la sala olía a él, a macho joven. Acerqué mi lengua hasta sus pies, con un ligero vello oscuro, y empecé a lamerlos dedo por dedo, recreándome entre sus dedos. Senti mi lengua totalmente seca. Me tumbé a su lado, y le dije que se pusiera encima mío y dejara caer su saliva sobre mi boca. Él lo hizo y un chorro de saliva casi continuo llenó mi boca. Cogí su mano y le chupé los dedos, que aún tenían restos del helado de chocolate.
    
    Sentía unas ganas irrefrenables de tragarme de un solo bocado aquel chico, de comérmelo, de vomitarlo y volvérmelo a comer. Hacerle desaparecer en mi interior, confundiendo mi ser con el suyo. Le puse de nuevo sobre la alfombra y le bajé el chandal, mientras mantenía alejaba de mi cabeza la idea de correrme en ese mismo instante. Olí su chandal por su entrepiernas, cerrando los ojos, y lo puse en el sofá. Llevaba unos calzoncillos blancos. El vello de su ingle sobresalía. Sus huevos quedaban escondidos debajo de la tela, y su miembro flácido quedaba apoyado a un lado. Acerqué mi cara al calzoncillo y lo chupé, ...
    ... oliéndolo, mientras mis manos acariciaban su culo por debajo.
    
    Le fui chupando el pene por encima del calzoncillo, sintiendo su calor y su movimiento, recorriéndolo con la lengua y los dientes, introduciéndomelo en la boca con la tela de su slip. Su miembro comenzó a ponerse duro, y en un instante formó una tienda de campaña. El chico respiraba más rápidamente. Recorrí sus huevos metiéndomelos en la boca y mojándolos de saliva. Comencé a bajarle el slip con los dientes. El pelado levantaba el culo para que pudiera hacerlo mejor. Logré bajárselo hasta las rodillas. Su verga, tiesa, quedaba apoyada sobre su abdomen. Un pene derecho, cubierto por una piel sedosa y blanca. Media como 16 o 17 cm. A su punta una cabecita rosada, reluciente. El vello de su pubis, de color negro, rodeaba todo su tronco y sus huevos. Le quité los calzoncillos, me los llevé a la cara, aspiré profundamente su aroma, les di la vuelta y los lamí. Ese aroma a macho joven me embriagaba.
    
    Rodeé mi pene (con el glande ya amoratado) con el slip del pelado. Me meneé la polla un par de veces. Estuve a punto de correrme. Me paré. Puse el slip junto a su chandal. Dirigí mi boca hacia su polla tiesa, me la metí en la boca y empecé a chuparla. El chico gemía mientras sentía como su pene ardiendo recorría mi boca. Su miembro tenía un sabor exquisito. Me tumbé sobre la alfombra e hice que me metiera la polla por la boca descargando todo su peso sobre mi rostro. La punta de su miembro llegaba hasta mi garganta. El ...