1. PLATA PAL JUDA


    Fecha: 05/12/2023, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Anónimo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... no tardo en inundar mi boca, sus jugos mesclados con aroma a orín era un manjar inexplicable, levante bien sus piernas y le chupe el culito, el sabor amargo al no estar bien higienizado, casi me provoca arcadas, pero seguí metiéndole lengua entre los gemidos de Luciana, su cuerpo se volvió a tensar en otro orgasmo y yo desesperado volví a su conchita a beberlos todo.
    Me senté a su lado observándola agotada y desnuda en el sillón de mi sala, le pase el dedo en sus labios y le pregunte si le gusto, si estuvo bueno me dijo, voy por tu billete le dije y fui a buscar el dinero, al volver ya se había vestido, le di el dinero y le dije, recuerda que no debes decirle a nadie, una cosa más, ya lo habías hecho esto, no me dijo, la espió a mi mama cuando trae clientes a casa, la acompañe a la puerta y la despedí con un beso.
    Al otro día enseguida del mediodía volvió Luciana, la hice pasar, le pregunte si le había dicho a alguien y dijo que no, que le dijo a su hermana que venia a ayudarme en las tareas y ella se fue sola a pedir monedas, y vos queres ganarte otro billete, sonrió y dijo que si, le dije, hoy vamos a la cama, así estamos mas cómodos y nos desnudamos los dos, la lleve al dormitorio, nos desnudamos y quedo mirando mi verga casi erecta, la abrace llevándola a la cama besándola, la volví a chupar todita y la hice chupar mi verga hasta acabarla en la boca, se sorprendió pero le dije que saboree y trague, algo de mi semen se tragó, nos pusimos en posición 69 chupándonos ...
    ... mutuamente, cuando mi verga volvió a estar erecta totalmente, me acomode entre sus piernas, la puse entre sus labios vaginales y empecé a penetrarla lentamente, en sus primeros quejidos de dolor, la agarre fuertemente de las caderas y se la enterré hasta el fondo, pego un grito y comenzó a llorar, yo me quede quieto dentro de ella agarrándola de las caderas fuertemente para que no se zafe, me golpeo un rato hasta que se tranquilizó, ya chiquita, ya sos toda una mujer le dije, mirando sus ojos llenos de lágrimas, al rato empecé a entrar y salir de su cuevita de placer, a medida que entraba y salía los quejidos se fueron transformando en gemidos, te gusta la verga Luli, si, si, si decía, mientras la penetraba besándola no podía creer que a mis sesenta y uno, había desvirgado una nena de once, que la estaba haciendo gemir de placer en mi cama, al rato nos movíamos los dos al ritmo del sexo, cuando estaba por acabar, metí mi mano y empecé acariciarle el clítoris, hasta que estallamos los dos inundándonos mutuamente.
    Luli estuvo toda la tarde desnuda en mi cama, en la tardecita se vistió, le di su billete y se fue.
    Al otro día estaba ansioso esperando que aparezca Luciana, después del mediodía sonó el timbre y fui rápidamente y abrí la puerta, quede congelado, no era Luciana quien tocaba, era su hermana, después de la sorpresa la salude y le pregunte que buscaba, me dijo que Luciana no podía venir hoy, que ella venia a buscar el billete, la hice entrar creyendo que era una extorción, ...