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La verga de mi abuelo
Fecha: 01/04/2024, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Oriana, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... la cuenta. Es más, haciendo recuerdos, me acuerdo que cuando yo tenía 13 años, el viejo degenerado me sentaba en su falda y ahora que estoy grande me di cuenta que lo que sentía bajo mi culo, seguramente era la verga del viejo cochino. Llegamos salude a todos y entre esos a mi abuelo. De inmediato sentí su mirada sobre mis tetas ( bueno que me encanta mostrar lo que la naturaleza me entrego, no lo culpo ) , pero no le di importancia y así trascurrió el almuerzo, junto a mis otros tíos y primos. Estábamos en el patio de su gran casa, cuando mi abuelo acercándose a mis padres me toma de la cintura y le dice el comentario a mi padre lo hermosa que estaba su nieta. Yo me reí nada más, tratando de no demostrar el rechazo hacia mi abuelo. Sin embargo, en el transcurrir de la tarde, admirando el flamante auto de mi abuelo, algo se me vino a la mente: Si yo estaba buscando trabajo y mi abuelo tenia tantos negocios, era muy factible que me pudiese acomodar en alguno y siendo su nieta, podría obtener algún beneficio de la situación. Espere que mi abuelo estuviese lejos de todos, cuando entró a su casa, lo seguí. Entró al baño y cuando salió me acerque y le dije si podía conversar con él. El de inmediato me dijo que si y me hizo pasar a su estudio, cerrando la puerta. Nuevamente me dijo lo bonita que yo estaba y otros piropos, hasta que me pregunto que necesitaba. Le conté que mi padre ya no me pagaba los estudios, que tampoco me interesaba estudiar, pero sí que me gustaría ...
... conseguir trabajo y que si dentro de sus empresas, no podría encontrarme un puesto para mí. Mientras yo le hablaba, mi abuelo me miraba de arriba abajo desnudándome con la mirada. Esa tarde yo andaba con una minifalda muy corta y como siempre con una blusa muy ajustada que mostraba mis generosas tetas. Mi abuelo por más que trataba de mirarme a los ojos se le iba la mirada hacia mis pechos y yo al contario de otras veces, los hacía resaltar más aun. Se acerca a mí, me toma la mano y me dice que no tenía ningún problema, que el lunes me acercara a su oficina y que algo me buscaría, dándome un fuerte abrazo, más largo que la cuenta quizás. Llegue el lunes a su oficina, pregunte por él y de inmediato me hicieron a pasar a su oficina en el 3º piso. Una secretaria muy atractiva me acompaño hasta la oficina de mi abuelo, donde este leía despreocupadamente el diario. Me saludo con un fuerte abrazo, luego de conversar un rato, llamo a una mujer para que me enseñara lo que ahí tenía que hacer. Poco a poco fui aprendiendo, me gustaba lo que hacía, aparte que mi abuelo siempre me sacaba de la oficina, me hacia acompañarlo a visitar clientes, almorzar etc. Claro que tenía que aguantar que me tocara las piernas cuando íbamos en el auto, que me abrazara, que me acariciaba el cabello etc. Se notaba que yo le gustaba al degenerado de mi abuelo, se quedaba pegado mirándome con mi ajustado vestido de trabajo y cuando se ponía detrás mío mientras yo escribía, sentía que su mirada se ...