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Relatos eróticos 2 La concha de mi tia Betsy
Fecha: 06/05/2024, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Solidario, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... parientes de sangre. Pero no estarás pensando que tú y yo ?? Yo : Si tía, tu necesitas, yo también y no le faltamos a nadie y no es incesto, por qué no eres mi sangre ? Tia : Ay no lo sé hijo, pero te parece, qué sin qué me lo metas, nos damos gusto hasta quedarnos tranquilos. Yo : Y después tía ? Tia : Lo que Dios diga. Me desnudé por completo y mi tía sin dejar de mirar mi verga dijo.: Ay sobrino, cómo todo negro tú no me podías decepcionar, que buena la tienes, ojala comprendas lo qué yo te voy a mostrar, pero son los años y el maltrato de tu tío con sus aventuras. Mi tía se desnudó también por completo y no pensé que debajo de ésa ropa que usa a diario en la chacra tuviera tan buen cuerpo. Mirándo su concha afeitada le dije : Tia qué bien estás, no creo que pueda esperar, déjame qué hoy te la meta. Tia : Si sobrino, yo tampoco creo qué pueda esperar, después de ver tu buena verga. Echada en la cama, después de acariciarle sus tetas le chupé primero la derecha, viéndola saltar en la cama. Luego tomé la derecha haciendo lo mismo viéndola nuevamente saltar, mientras por un lado metía la mano apretando mi verga. Luego recuperándose se arrodilló chupando mi verga con su boca caliente y en forma brusca que me gustó tanto que no pude aguantar soltando mi leche que ...
... mi tía se tragó por completo, pero sin pensar, seguía con mi verga dura y con las mismas ganas. Echada en la cama saboreando los rezagos de mi leche, después de pasar mi mano para saber cómo se siente una concha pelada me zambulli, metiendo mi lengua lo más profundo que pude, tragándome sus jugos y no sé por qué ése cuerpo me provocaba instintos animales, mordiendo sus labios vaginales, mientras seguía saltando sin hacer ningún reclamo, ni escuchar ni una sóla queja. Su cara era un deseo a la perversión que no demoré en mostrarle, al meter mi verga por completo dentro de ella de un sólo empujón sin escuchar ningún grito, más bien inició a moverse en forma deliciosa, que junto con lo caliente de su concha me hacía sentir en el cielo volviéndome a vaciar, pero seguía sorprendentemente mi verga dura, notando que ella también se iba vaciando en cada movimiento, hasta que me después de 5 minutos en ése ritmo me volví a vaciar, quedándome quieto tendido encima mirandola tratando de encontrar que tiene ella para transportar a un hombre a otra galaxia sexual. Calata se paró, dándome un beso, siguiendo con la mirada ésos abultados cachetes, que de seguro también guardan su misterio Regresó con dos vasos de jugo con leche que tomamos sin hablar, sólo mirándonos para después dormir abrazados.