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Jubilada, no retirada 2
Fecha: 22/05/2024, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Caro, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... prosiguió con los pormenores de sus prácticas sexuales junto a su esposa (eran como nosotros fantaseamos, pero real). Noté que a mi esposo se le había parado la pija, que junto a su borrachera hacían un combo desmedido, estiré el brazo para invitarlo a bailar y Gaby que también se percató de la excitación, extendió también su brazo para ayudar a levantarlo exclamando, por segunda vez: “Son la pareja perfecta”. Mientras en el smart tv se observaba y escuchaba (Mariposa Traicionera) de Maná… Ni bien Pablo se puso de pie comencé a menearme besándolo fogosamente con mucha pasión mientras observaba lujuriosamente a los ojos a Gabriel que sin perder un instante ya había desprendido su pantalón que iba cayendo solo… se ubicó detrás de mí apoyando delicadamente su rígido bulto; con su mano derecha desajustaba el cierre de mi vestido y con la izquierda desabrochaba con experiencia mi corpiño que mi esposo había dejado al descubierto luego de sacarme la escotada blusa. Estaba casi totalmente desnuda, solo una minúscula cola-les cubría mi pubis depilado; nuestro invitado pasaba tiernamente su lengua en mi nuca, en mis orejas; su miembro erecto y babeante hurgaba entre mis nalgas; con su voz entrecortada me susurró: “Carolina, Mantente así –ardiente-“ y se retiró a escasos dos metros volviendo con las bolsas “son para esta ocasión y las traje desde Bs As, por si se daba la oportunidad… una antes, otra durante y otra después” agregó. De una, extrajo chocolates eróticos con forma de ...
... pene que de manera romántica aproximaba a mis labios, otros tenía forma de tetas y de vulvas, de la misma bolsa extrajo unas cremas íntimas, las masculinas eran saborizadas y la femenina aceitosa para todo mi cuerpo. Allí comenzó la verdadera función: la primera estampa fue ponerme de rodilla para untar con crema esos dos miembros acalorados, ya rígidos, rosados, suaves, … gigantes, casi monstruosos (de unos 20 centímetro), podía apreciar con las yemas de mis manos cuando los encremaba, los nervios y venas hinchadas de esos músculos palpitantes. Gabriel se acostó detrás de mí, abrió mis piernas y comenzó a lamer mi clítoris mientras acariciaba con crema mi ano que se iba dilatando paulatinamente; de la segunda bolsa (la más grande) extrajo un consolador gigante de cerca de un metro con una cabeza en cada punta…”No te asustes, es para jugar” explicó, comenzando a rozar mi vulva y mi ano con esa enormidad de juguete; era una locura total sentir un miembro fálico hurgando en cada orificio mientras era lisonjeada por una lengua y otra verga colmando mi boca. Retiró el dildo y me lo entregó para que lo apreciara; señalando a mi esposo que me penetrara analmente (algo que muy pocas veces lo hacíamos porque era doloroso) … era tal el grado de calentura y de dilatación que ni siquiera lo consideré, comencé a tener temblores en mi cuerpo de la exaltación y por primera vez en la vida tuve un orgasmo como los hombres (una sustancia lechosa, blanquecina y pegajosa) que se confundió ...