1. Relatos eróticos esposos cómplices cap 108


    Fecha: 10/06/2024, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Chacri, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Hola amigos me llamo Olga actualmente con 36 años de edad, de raza blanca con pelo largo y ojos negros de 1.50 de altura con buen cuerpo y lo mejor son mis piernas, casada hace 18 años, con dos hijas y me dedico a mi casa.
    
    Mi esposo se llama Hugo con 48 años de edad de raza blanca de 1.70 regordete y trabaja de empleado público desde hace varios años, es un hombre bueno pero de mal carácter y muy celoso.
    
    Mis padres nos obligaron a casarnos al salir embarazada terminando mi secundaria, truncando mis sueños de hacer dinero, gozar de muchas vergas y de vivir la vida.
    
    En el colegio era una de las más inquietas, insinuando a mis compañeros, espiando en los baños etc etc y por ser calentona, fué fácil para mí esposo mayor por 12 años, convencerme para tener relaciones por primera vez y sin protección.
    Pero después me confesó que lo hizo adrede, para que mis padres nos obliguen a casarnos y no perderme por ser mucho mejor que él.
    
    Después nació mi hija y por ella aguanté ser recluida en la casa, soportando para darle una vida tranquila y feliz, por qué ella no tiene la culpa de mi mala decisión.
    
    En lo referente al sexo, les cuento que lo goze con mi esposo sólo los primeros años y después llegaba a veces mareado, me montaba y después de llenarme la concha con su leche se echaba a dormir y yo con el tiempo tuve que irme acostumbrando.
    
    Bueno, estando mi hija yá crecidita, la dejaba con la vecina para ir a comprar al Mercado Central, que estaba retirado, teniendo ...
    ... que ir y regresar en bus, pero lograba economizar para darme mis gustos y para mis ahorros, por qué siempre me a gustado tener mi platita.
    
    Después de varios meses se acomidió el mecánico que trabaja a 2 cuadras de mi domicilio, al ver mi sufrimiento al cargar mis bolsas llenas hasta mi casa.
    
    Ésto se repitió por varias semanas viéndome obligada a conversar con él y aunque tuviera una cara de bobo y hablar de bobo, podría mal interpretarse, diciéndole algún vecino a mi esposo, así que preferí contárselo yo misma.
    
    Aún así, puso su cara de molesto, haciéndome una serie de preguntas que me incomodaron.
    
    Sin decirme nada, mi esposo visitó al mecánico para verificar mi versión y salir de su desconfianza, pero al verlo y escucharlo se dió cuenta que no era un tipo cómo para sentir celos y también pensó que yo nunca me fijaría en él.
    
    Es más, en la conversación el mecánico en su inocencia le dijo, qué por ése mercado él también compra sus respuestos, pero lo podría hacer los sábados para poder llevarme y traer, estando más segura por qué la zona es peligrosa.
    
    Mi esposo aceptó preguntándo cuánto le costaría ése servicio, contestando que nada, por qué él también vá a comprar sus respuestos y qué todo quede cómo muestra de buena vecindad.
    
    Así fué qué a partir del sábado siguiente, dejaba a mi hija donde la vecina y él dejaba el taller funcionando y partiamos algo más de las 8 de la mañana.
    
    Mientras yo realizaba mis compras él veía sus respuestos y al medio día ...
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